Dragon Ball Z episodio 7: El entrenamiento de Son Gohanda

Dragon Ball Z episodio 7: Piccolo deja a Gohan solo en tierras salvajes durante seis meses, entre dinosaurios y noches al raso, mientras Goku corre. Resumen y análisis.

Actualizado el 19 de octubre de 2026Lectura: 3 min

El séptimo episodio de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 14 de junio de 1989, empieza el entrenamiento de Gohan de la forma más cruel posible: dejándolo solo. Piccolo lo abandona en tierras salvajes con una tarea sencilla y terrible, sobrevivir seis meses. Es un capítulo pequeño e íntimo, construido casi por completo sobre las lágrimas y las primeras victorias de un niño de cuatro años.

Resumen

Piccolo explica a Gohan que la primera fase del entrenamiento no será la lucha, sino la supervivencia. Lo dejará allí seis meses, con las fieras como única compañía; solo después empezará a enseñarle a pelear. Gohan pregunta dónde están la comida, el baño y la cama, y Piccolo se ríe. Antes de irse le dice que crea en su propio poder: el destino de la Tierra también está en sus manos. Si quiere culpar a alguien, añade, que culpe al destino, como ha hecho siempre él.

Desde su palacio, Kami-sama observa la escena con Mr. Popo. El Piccolo de antes nunca habría entrenado al hijo de Goku, comentan; Kami-sama está convencido de que Piccolo morirá luchando contra los Saiyan, y de que él también morirá entonces, porque los dos están unidos. Quizá, sugiere, Piccolo intenta dejar algo detrás de sí.

En el Camino de la Serpiente, mientras tanto, Goku sigue corriendo y está a punto de caer al infierno. Krilin se presenta en casa de Goku para dar la noticia de su muerte, pero ante Chichi y Ox-Satán le falta el valor y se marcha sin decir nada.

Gohan, solo, es perseguido por un dinosaurio enorme. Cuando está a punto de recibir un mordisco, da un salto prodigioso y aparece en lo alto de una roca altísima de la que no sabe bajar. Se queda allí hasta la noche, hambriento y llorando. Luego encuentra unas manzanas a su lado, aunque allí arriba no hay ningún árbol, y las devora aunque están ácidas. Desde lejos, Piccolo no le quita ojo.

Nuestro análisis

El episodio adapta el capítulo 207 del manga de Akira Toriyama, con algún añadido del anime: la visita de Krilin a casa de Goku y el momento en que Goku casi se cae del Camino de la Serpiente no proceden del cómic, donde Chichi se entera de la noticia más adelante. Son pequeños rellenos que mantienen vivas todas las tramas mientras el ritmo baja.

El corazón del capítulo, sin embargo, es el vínculo silencioso entre Piccolo y Gohan. Piccolo hace de maestro despiadado, pero las manzanas que deja a escondidas le delatan. La conversación entre Kami-sama y Mr. Popo da la clave: quizá el demonio ya no sea solo un demonio. Es un matiz que el manga siembra con discreción y que el anime conserva.

Para un público acostumbrado a los combates, un episodio protagonizado por un niño que llora en lo alto de una roca puede parecer lento. Pero también es el momento en que Gohan deja de ser solo «el hijo de Goku» y empieza a convertirse en un personaje propio.

Curiosidades

  • Con un 13,7 % de cuota de pantalla, es el episodio menos visto de la saga de los Saiyan en Japón. El guion es de Keiji Terui y la dirección de Minoru Okazaki.
  • Los títulos del doblaje de España de esta etapa llaman al niño «Son Gohanda», como en este episodio y en los números 8 y 10.
  • En Dragon Ball Kai los hechos de este capítulo se reparten entre el cuarto y el quinto episodio.

¿Sabías que…? En el manga, Gohan protesta mientras come las manzanas ácidas porque preferiría comida china, y Piccolo, que le espía desde lejos, pierde la paciencia: la gratitud no es su fuerte.

Personajes