
El quinto episodio de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 24 de mayo de 1989, hace algo que pocos dibujos animados se habrían atrevido a hacer: mata al protagonista. Goku se sacrifica para que Piccolo pueda alcanzar a Raditz, y la batalla termina con dos muertos. Mientras tanto, en el espacio, Vegeta y Nappa aparecen por primera vez.
Resumen
Gohan embiste a Raditz con un cabezazo que le agrieta la armadura: durante un instante el rastreador marca 1307, más que Goku y Piccolo juntos. Justo después el niño vuelve a ser inofensivo, su poder se desploma y Raditz lo deja inconsciente de un golpe. Ha comprendido que la fuerza de Gohan depende de sus emociones y decide acabar con él antes de que aprenda a dominarla.
Es entonces cuando Goku, con las costillas rotas, saca fuerzas de donde no las tiene: agarra a su hermano por detrás y lo inmoviliza. Pide a Piccolo que vuelva a usar el Makankosappo, aunque los alcance a los dos. Raditz suplica otra vez y promete marcharse para siempre, pero esta vez Goku no se deja engañar. El rayo de Piccolo los atraviesa a ambos.
Agonizando, Raditz oye a Piccolo explicar que Goku volverá pronto a la vida gracias a las Bolas de Dragón. Entonces revela que todo lo dicho ha llegado por el rastreador a sus dos compañeros: los otros Saiyan llegarán a la Tierra dentro de un año, y son mucho más fuertes que él. Piccolo lo remata.
Bulma, Krilin y Roshi llegan en avión y encuentran a Gohan inconsciente pero ileso. Goku todavía tiene ganas de bromear: morirse, dice, es un asunto horrible. Krilin le promete que lo resucitarán pronto; Goku responde que cuenta con ello y cierra los ojos. Poco después su cuerpo se desvanece, y Piccolo intuye que es cosa de Kami-sama.
En un planeta lejano, mientras tanto, Nappa y Vegeta comentan con desprecio la muerte de Raditz. Las Bolas de Dragón les interesan: con un deseo podrían conseguir la vida eterna. Suben a sus naves y despegan, dispuestos a dormir durante todo el viaje.
Nuestro análisis
Matar a Goku en el quinto episodio es una decisión valiente, y el manga de Akira Toriyama, del que el capítulo adapta las entregas 203 y 204, la resuelve sin dramatismos. No hay un gran discurso de despedida, solo una broma y una mirada. Que sea precisamente Piccolo, su enemigo de siempre, quien dispare con su consentimiento hace la escena todavía más extraña y memorable.
El sacrificio funciona también porque el espectador sabe que las Bolas de Dragón existen. La muerte no es definitiva, y la serie lo dice abiertamente; la tensión se desplaza al reloj y a quién está por llegar. Ahí es donde el final cumple su función: en pocos segundos presenta a Vegeta, frío y despectivo, y a Nappa, enorme y algo torpe, y fija el plazo de un año que sostendrá toda la saga.
También llama la atención cómo se trata a Gohan como un arma: para Raditz, y luego para Vegeta, el niño es una curiosidad científica. Vegeta especula con que el cruce entre Saiyan y terrícolas podría dar guerreros extraordinarios, una idea que la serie confirmará una y otra vez.
Curiosidades
- Es la primera aparición de Vegeta y Nappa. Hablando de Gohan, Nappa menciona por primera vez al «Super Saiyan», con la palabra inglesa super.
- En Japón logró un 16,4 % de cuota de pantalla. El guion es de Takao Koyama y la dirección de Kazuhisa Takenouchi.
- En el primer doblaje estadounidense se fusionó con el episodio siguiente en Goku's Unusual Journey, y la censura sustituía a menudo la muerte por «la otra dimensión».
- El título original significa «¡Goku muere! Solo queda una última oportunidad»; en el doblaje de España se tituló «El sacrificio de Goku».
¿Sabías que…? Vegeta despacha a Raditz como un debilucho vencido por alguien con un poder «de poco más de mil». Con todo lo que vendrá después, la frase suena casi cómica.
