
El noveno episodio de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 6 de septiembre de 2015, es el de la transformación que da nombre a la saga. Shenlong revela cómo se consigue el Super Saiyan Dios, el ritual falla al primer intento y hace falta una sorpresa, el embarazo de Videl, para completarlo. Al final, Goku se presenta ante Bills con el pelo rojo y un aura divina.
Resumen
Goten y Trunks suben las Bolas de Dragón a cubierta. Bills las imaginaba más grandes, y Whis le explica que el dios de la Tierra es un namekiano, por eso sus bolas son más pequeñas. Cuando aparece Shenlong, la banda de Pilaf lo ve desde su barca y comprende que las bolas estaban de verdad en el barco. El dragón se postra largo rato ante Bills y luego le explica a Goku que no puede traerle al Super Saiyan Dios: es una figura de las leyendas Saiyan y hoy no existe. Sí conoce, en cambio, el método para que nazca, escrito en un antiguo libro namekiano: cinco Saiyan de corazón puro deben darse la mano e infundir su corazón en un sexto. Dicho esto, se despide con mil reverencias.
Piccolo teme que no haya suficientes Saiyan de corazón puro, pero el Maestro Roshi señala que Vegeta ya no es malvado. Goku, Gohan, Goten, Vegeta y Trunks se dan la mano; Vegeta protesta porque el honor se lo lleva Goku, que le promete el siguiente turno. La energía de Goku crece, pero no se siente un dios en absoluto. Whis interviene: Shenlong habló de corazón, no de energía, y si cinco Saiyan deben transmitírselo a otro, hacen falta seis.
La situación parece desesperada y Bills vuelve a cargar su ataque, cuando Videl revela que espera un hijo de Gohan. Todos lo celebran, Chichi propone ya un nombre, Gomen, hasta que el dios los llama al orden. El ritual se repite con Videl en el círculo. Al principio no pasa nada y Goku se pregunta si el problema es Vegeta o el bebé; luego de Videl surge una luz. Nubes doradas envuelven el barco, el mar se agita en un remolino que se traga la barca de Pilaf y una columna de luz azul atraviesa el cielo. Goku brilla en rojo y, cuando el resplandor se apaga, tiene un cuerpo más delgado y juvenil y el pelo rojo. Dende le confirma a Piccolo que ahora es un dios de verdad. Bills reconoce la figura de su sueño, y Goku no cabe en sí de emoción.
Nuestro análisis
Es el episodio más importante de la primera saga, y su gran acierto es ligar el poder divino a la familia. La transformación no llega por un entrenamiento ni por un ataque de ira, como casi todas las anteriores: nace de un círculo de parientes y del anuncio de un nacimiento. Pan, antes incluso de venir al mundo, es la sexta Saiyan que hace posible el milagro.
La puesta en escena está más cuidada que en los episodios previos, y la secuencia de la transformación, con las nubes, el remolino y la luz, tiene la grandeza adecuada. Lástima del ritmo cómico, algo repetitivo: el chiste sobre quién no tendrá el corazón lo bastante puro hace gracia, pero se nota que el episodio rellena un espacio que la película resolvía en pocos minutos.
Curiosidades
- Guion de Toshio Yoshitaka, dirección de Masanori Satō y dirección de animación de Yoshitaka Yashima. En Japón obtuvo un 6,1% de audiencia.
- El nombre que propone Chichi, Gomen, escrito con los kanji de «iluminación» y «fideos», es un juego de palabras: Gohan significa «arroz», así que al nieto le tocan los fideos.
- Recoge escenas del capítulo 4 del manga de Toyotarō, donde Goku sigue siendo Super Saiyan Dios durante todo el combate.
- Esta forma aparece explicada junto a todas las demás en nuestra página de transformaciones Super Saiyan.
