
El décimo episodio de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 13 de septiembre de 2015, abre el duelo entre Goku en Super Saiyan Dios y Bills, que se prolongará durante cinco episodios. Es un comienzo prudente: Goku primero tiene que aprender a moverse con un poder que no conoce, y el Dios de la Destrucción no tiene ninguna prisa por ponerse serio.
Resumen
Goku y Bills alzan el vuelo para la revancha. Gohan se preocupa porque ya no percibe la energía de su padre, pero Whis lo tranquiliza: es la señal de que se ha convertido de verdad en un dios. En el planeta de Kaito, mientras tanto, el viejo Kaioshin se queja telepáticamente del giro de los acontecimientos: si Bills luchara al máximo, todo el universo estaría en peligro. Kaito es más optimista, porque duda que un Super Saiyan Dios baste para que el dios se lo tome en serio.
Sobre el mar, a Goku le cuesta controlarse: su nuevo cuerpo no responde como él quiere. Para tomarle la medida lanza un Kame Hame Ha que levanta olas enormes y sacude el crucero; Piccolo le grita que recuerde que ellos están justo debajo. Algo más suelto, Goku pasa al ataque, pero ningún golpe da en el blanco y Bills lo lanza al mar.
En el barco nadie sabe si sigue vivo, porque nadie puede percibir su energía. Por suerte, Goku sale disparado del agua y el combate se aleja. Bulma y los demás se apiñan en una aeronave para seguir la pelea, mientras el doctor Brief y algunos invitados se quedan a bordo. Pilaf, Shu y Mai suben a cubierta justo cuando la aeronave se marcha y temen haber llegado con la fiesta terminada, sin bolas y sin comida. Whis lo soluciona: ya ha pedido una segunda ronda de platos.
En el cielo, Goku se acostumbra a su forma divina y empieza a golpear a Bills. El dios está encantado: por fin el combate lo divierte. Pero ninguno de los dos está dándolo todo todavía. En el barco, la banda de Pilaf se queda dormida con la barriga llena.
Nuestro análisis
El problema del episodio es evidente: es el primero de cinco, y el combate más esperado de la saga arranca con el freno de mano echado. Entre el calentamiento de Goku, las reacciones en el barco y el gag de Pilaf, la acción de verdad ocupa una parte pequeña del capítulo.
Hay, aun así, una idea interesante que la película apenas tocaba: el Super Saiyan Dios no es solo más fuerte, es otra cosa. Goku tiene que reaprender su propio cuerpo como un principiante, y sus amigos ni siquiera pueden saber si está vivo. Es una forma eficaz de transmitir la distancia entre el nivel de los mortales y el de los dioses, que será el tema de todo Super.
Curiosidades
- Guion de Makoto Koyama, dirección de Nozomu Shishido y dirección de animación de Osamu Ishikawa. En Japón obtuvo un 5,1% de audiencia.
- Whis precisa que el Super Saiyan Dios no es un dios como Bills o los Kaioshin, pero ha alcanzado un nivel divino equivalente, dōtō no kami en japonés.
- El combate entre Goku y Bills va del episodio 10 al 14: es el más largo de la saga y uno de los más largos de toda la serie.
- Recoge escenas del capítulo 4 del manga de Toyotarō y de la parte central de La batalla de los dioses.
