
El tercer episodio de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 19 de julio de 2015, pone la historia en marcha. Bills descubre quién es el guerrero que busca y decide ir a ver a Goku, mientras los Kaioshin tiemblan ante la idea de que se encuentren. En la Tierra, los amigos de siempre suben al crucero donde Bulma celebra su cumpleaños.
Resumen
De camino a casa, Bills se devana los sesos con el nombre de su sueño: ¿«Super Seiyan Dios»? ¿«Super Soyan Dios»? En el mundo de los Kaioshin, el viejo Kaioshin le explica a Kaioshin quién es Bills: igual que hay dioses que crean, hacen falta dioses que destruyan, pero este elige los planetas que borra por puro capricho. Goku no debe enterarse de su existencia, porque lo desafiaría. Por suerte, solo un dios puede percibir la energía de Bills, y Goku está lejos, en la Tierra. Justo entonces Kaito los llama telepáticamente: Goku está entrenando en su planeta. El Saiyan oye su nombre, pero Kaito lo distrae sacando la vieja historia de Cell teletransportado a su mundo.
Ya en casa, Bills interroga al pez oráculo, que treinta y nueve años atrás le predijo la llegada de un rival formidable. El pez no recuerda el nombre hasta que el dios amenaza con reducirle las comidas de tres a dos: entonces le viene a la memoria, «Super Saiyan Dios». Whis le resume a Bills cómo Freezer destruyó el planeta Vegeta y cómo un Saiyan derrotó al tirano; los últimos Saiyan viven en la Tierra. Asombrado, Bills decide ir al planeta de Kaito a interrogar a Goku.
En la Tierra, Krilin, C-18 y Marron están atrapados en un atasco: ella ha tardado una eternidad en maquillarse y tiene la vista puesta en los lujosos premios del bingo. Krilin guarda el coche en una cápsula y la familia sigue volando, y por el camino se cruza con Yamcha, Ten Shin Han y Chaoz. Al barco llegan Gohan, Videl y Chichi; Gohan le enseña a Piccolo las fotos de la boda, el Maestro Roshi y Oolong son pillados espiando a las bañistas y Mr. Satán mantiene a Majin Boo lejos del bufé. Solo faltan Goku y Vegeta, y Bulma, furiosa, zarpa sin ellos.
En el planeta de Kaito, Goku suelta las pesas de golpe: no ha percibido a Bills, solo se ha acordado de la fiesta. Whis prepara la comida para el viaje y calcula que tardarán unos veintiséis minutos, «lo que dura un episodio de anime», protesta Bills. El viejo Kaioshin comprende, horrorizado, adónde se dirigen.
Nuestro análisis
Es un episodio de transición, pero bien construido. La escena del pez oráculo y el resumen de Whis están pensados para quien llega a Super sin haber visto la película: en pocos minutos se explica quién es Bills, por qué busca a un Saiyan y cómo enlaza todo con la historia de Freezer. La charla de los Kaioshin añade algo que la película no tenía, el equilibrio entre dioses creadores y dioses destructores, una idea que será clave en las sagas siguientes.
La parte de la Tierra es pura comedia coral, un desfile de cameos para reencontrarse con todos. Y el chiste de los veintiséis minutos es un guiño al público que el episodio siguiente convertirá en casi literal.
Curiosidades
- Guion de Toshio Yoshitaka, dirección de Masanori Satō y dirección de animación de Yoshitaka Yashima.
- El viejo Kaioshin revela que fue Bills quien lo selló en la Espada Z. El dato venía de una respuesta de Akira Toriyama publicada en Saikyō Jump en junio de 2014.
- El bingo de la película pasa a ser aquí el «Súper bingo», con los mismos premios: un avión, un castillo, un gran diamante y un primer premio secreto.
- El pez oráculo vuelve a tener la voz japonesa de Shōko Nakagawa, como en La batalla de los dioses.
- Los trajes de boda de la foto que ve Piccolo no coinciden con los del episodio 289 de Dragon Ball Z.
