Dragon Ball Super episodio 4: ¡El plan de la banda de Pilaf!

Dragon Ball Super episodio 4: la banda de Pilaf se cuela en el barco de Bulma para robar las Bolas de Dragón, mientras Kaito se delata y Bills llega hasta Goku.

Actualizado el 19 de octubre de 2026Lectura: 3 min

El cuarto episodio de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 2 de agosto de 2015, dos semanas después del anterior, recupera a la banda de Pilaf. El primer premio del bingo de Bulma es un juego completo de Bolas de Dragón, y el emperador y sus dos secuaces harán lo que sea por subir a bordo. Mientras tanto, Kaito intenta sin éxito que Goku no se entere de la llegada de Bills.

Resumen

Mientras Bills y Whis viajan hacia el planeta de Kaito, el anfitrión intenta convencer a Goku de que vaya a la fiesta de Bulma. Goku solo quiere entrenar y empieza a sospechar de tanta insistencia.

En el barco, la fiesta está en pleno apogeo. Bulma está molesta porque Goku y Vegeta no han venido, y todavía más cuando Krilin le pregunta cuántos años cumple. C-18 solo piensa en los premios y va directa a por el segundo, el castillo. Bajo cubierta, Goten y Trunks cruzan las cocinas y llegan a la sala de premios; el primero, secretísimo, está protegido por un sistema de seguridad inventado por Bulma. Trunks lo desactiva desenchufándolo y le enseña el tesoro a su amigo: las siete Bolas de Dragón.

En una isla desierta, Pilaf pesca mientras Shu y Mai cavan en busca de un tesoro que no aparece. En cuanto se apaga la seguridad, el radar del dragón detecta las bolas muy cerca; de la emoción, Pilaf deja caer el radar al mar y pierde también el pez. Trunks vuelve a activar el sistema y las bolas desaparecen de la pantalla, pero Pilaf está seguro de lo que ha visto y obliga a los otros a remar hacia el barco. La barca hace aguas, un tiburón los ataca y los tres se agarran al casco hasta que Goten y Trunks les lanzan una escalera de cuerda. A bordo, Pilaf jura no probar bocado para no delatarse, pero el hambre gana en pocos minutos.

En la Capsule Corporation, Vegeta entrena con una gravedad 150 veces superior a la terrestre, que ya no le supone ningún reto. Una secretaria lo interrumpe con una llamada de Bulma, que le echa la bronca por teléfono por no haberse presentado.

En el planeta de Kaito, Goku lanza un Kame Hame Ha que da la vuelta al planeta y vuelve contra él. Lo detiene, pero el impacto derrumba la casa recién pintada. Desesperado, Kaito se va de la lengua: precisamente por esa obsesión con hacerse más fuerte Goku no debe conocer a Bills. Ya es tarde: tiene que explicarle quién es el Dios de la Destrucción y esconderlo en casa, justo cuando Bills y Whis aparecen en una nube de humo.

Nuestro análisis

Es un episodio construido casi entero sobre la espera, y se nota: la llegada de Bills, anunciada desde hace dos capítulos, se retrasa otra vez hasta los últimos segundos. El relleno corre a cargo de la banda de Pilaf, que Super convierte de villanos de otra época en tres desgraciados entrañables, siempre hambrientos y siempre tarde. La secuencia de la barca que se hunde es slapstick puro, al estilo del primer Dragon Ball.

Más interesante es el detalle de Vegeta, a quien la gravedad de 150 ya le resulta fácil: la serie empieza a medir cuánto han crecido los dos Saiyan desde Boo. Y Kaito delatándose solo confirma que con Goku ningún secreto dura demasiado.

Curiosidades

  • Guion de Makoto Koyama, dirección de Ryōta Nakamura y dirección de animación de Seizo Toma, reconocible por su trazo grueso. En Japón obtuvo un 6,3% de audiencia.
  • Makoto Koyama es hijo de Takao Koyama, guionista principal de Dragon Ball y Dragon Ball Z. Hasta entonces solo había escrito el especial Episode of Bardock.
  • En el episodio anterior Whis calculaba veintiséis minutos de viaje, lo que dura un episodio de anime: en efecto, Bills y Whis llegan justo al final de este.
  • El derrumbe de la casa de Kaito recuerda al episodio 194 de Dragon Ball Z, cuando Goku la destrozaba sin querer nada más reconstruirla.

Personajes