
El episodio 153 de Dragon Ball, emitido en Japón el 19 de abril de 1989, es el último de la primera serie. Goku se enfrenta a la guardiana del horno mágico, se lanza a las llamas para salvar a Ox-Satán y por fin se casa con Chichi. El título original es «¡Arde el Monte Frypan! Una misión desesperada en un instante»; una semana después, en su lugar, empezaba Dragon Ball Z.
Resumen
Annin explica por qué no se puede apagar el horno. Su fuego guía a las almas de los muertos hacia el más allá: sin él, los espíritus se dispersarían por todas partes, y volver a encenderlo como es debido llevaría doscientos años. Pero Goku no atiende a razones, porque mientras tanto Ox-Satán está a punto de acabar asado. Entonces Annin lo ataca de improviso y, al ver que el chico le planta cara, se vuelve gigantesca. Goku responde con la única arma que tiene: el abanico Bashō.
Al ver el abanico, la guardiana se detiene. Ese objeto, explica, procede de allí mismo, y puede abrir un paso entre las llamas del horno. El incendio del castillo lo provoca una grieta en el fondo del horno: con el abanico, Goku podría llegar hasta ella y taparla. Para sellarla, sin embargo, hacen falta dos ingredientes: la miel de una colmena especial y la cáscara de un huevo de ave comefuego. Chichi tiene las dos cosas: el tarro que le regaló la abuela Hakkake y el trozo de cascarón que recogió en el monte Kiwi.
Mientras Annin levanta el pesado horno, Goku se abre paso a golpes de abanico, baja al corazón del fuego, tapa la grieta y sale justo a tiempo, a los brazos de Chichi. En el Monte Frypan las llamas se apagan de golpe: Ox-Satán se ha salvado, y con él el vestido de novia. Goku se despide del abuelo Gohan, que felicita a la pareja por la primera hazaña que han superado juntos, y vuelve al castillo. Por fin se celebra la boda. En la última escena, Baba la adivina se ofrece a leer gratis el futuro de los recién casados en su bola de cristal.
Nuestro análisis
Es el final de una época. Tras tres años en antena, el niño con cola que buscaba las Bolas de Dragón se despide convertido en marido, y la última imagen de la primera serie no es una batalla, sino una boda. Dragon Ball nació como una aventura picaresca y se cierra con un final feliz de cuento.
El desenlace ata todos los cabos de la minisaga. El cascarón que guardó Chichi y la miel de la abuela, que parecían simples detalles, resultan ser la clave; el abanico Bashō, perdido desde el episodio 8, vuelve a hacer aquello para lo que fue creado. Y que Annin ponga a prueba a Goku antes de ayudarlo funciona como el último examen antes de la boda.
Queda además una herencia silenciosa. El abuelo Gohan, que aquí asiste al nacimiento de la nueva familia, prestará su nombre al hijo de la pareja. Cuando Dragon Ball Z arranca, cinco años después, Goku llega a la Kame House de la mano del pequeño Gohan, y la paz dura lo que una tarde: Raditz aterriza desde el cielo y la historia cambia de escala para siempre. Este episodio es el último respiro antes de ese salto.
Curiosidades
- Episodio original del anime, sin equivalente en el manga. En Japón obtuvo un 17,4% de cuota de pantalla.
- Guion de Takao Koyama, dirección de Minoru Okazaki y dirección de animación de Minoru Maeda.
- En Japón el episodio iba seguido del avance del primer episodio de Dragon Ball Z, emitido el 26 de abril de 1989. Ese avance no aparece en la edición en DVD Dragon Box.
- En Hispanoamérica el episodio se tituló «La montaña Fry-Pan está en llamas, una decisión de vida o muerte», y en el doblaje inglés de Funimation, The End, the Beginning.
¿Sabías que…? El último personaje que aparece en Dragon Ball es Baba: cuando el narrador se pregunta qué futuro les espera a los novios, la adivina mira en su bola de cristal y la tapa, sin dejar ver nada al espectador.
