
El episodio 122 de Dragon Ball, emitido en Japón el 10 de agosto de 1988, cierra la saga de Piccolo Daimaō. Herido y sin apoyo, Goku se lo juega todo a un único ataque, tal como promete el título original, «La última apuesta». El demonio cae, pero con su último aliento deja al mundo una herencia que marcará el resto de la serie.
Resumen
Goku ha sobrevivido incluso a la última explosión, y Piccolo Daimaō empieza a tener miedo. Para no arriesgarse, recurre a una treta cobarde: agarra a Ten Shin Han, todavía agotado, y amenaza con matarlo si Goku da un solo paso. Goku duda, hasta que descubre que el demonio ha matado a Shenlong: si Ten Shin Han muriera, nadie podría devolverle la vida. Así que decide aguantar.
Piccolo se ensaña sin prisas. Con unas piedras le rompe la otra pierna y el brazo izquierdo, y cuando el chico queda tendido en el suelo, aparentemente indefenso, suelta a Ten Shin Han y se eleva para darle el golpe de gracia. Mientras tanto, Yamcha aterriza con Bulma y Lunch cerca del cráter donde antes estaba la capital, y los tres siguen a pie; también Yajirobe ha llegado, pero no se decide entre ayudar o salir corriendo.
Al demonio, sin embargo, se le ha escapado un detalle: a Goku le queda el brazo derecho. El chico concentra en esa mano toda la energía que le queda, dispara un Kame Hame Ha contra el suelo y lo usa como impulso para lanzarse contra Piccolo. El golpe lo atraviesa de lado a lado.
Antes de morir, Piccolo Daimaō reúne sus últimas fuerzas y escupe un huevo, encomendando al hijo que nacerá de él la tarea de vengarlo; después su cuerpo estalla. Goku cae en picado, pero Yajirobe lo atrapa en el aire y recoge también a Ten Shin Han, mientras el huevo se pierde en la distancia.
Nuestro análisis
El final de la saga se apoya en el sacrificio, no en la fuerza. Goku gana porque acepta que lo destrocen para proteger a un amigo, y porque su rival, convencido de haber vencido ya, baja la guardia. Es un cierre mucho más amargo que los de las sagas anteriores: el chico sale del combate hecho pedazos, y la caída del demonio llega sin ningún triunfalismo.
La dirección de Minoru Okazaki le da al golpe final el peso que merece, entre la espera, el grito de Goku y el destello de la onda que lo impulsa hacia arriba. Las escenas originales de Yajirobe yendo y viniendo y de Lunch liándola con un lanzacohetes alivian la tensión sin romperla. Y el huevo que sale volando es uno de los ganchos más importantes de Dragon Ball: conduce directamente a la historia de Piccolo Jr. y, a la larga, a Dragon Ball Z.
Curiosidades
- El episodio adapta el capítulo 159 a partir de la página 13, el capítulo 160 y las doce primeras páginas del 161 del manga de Akira Toriyama. En Japón obtuvo un 16,1% de cuota de pantalla.
- Son exclusivas del anime la llegada a pie de Yamcha, Bulma y Lunch al cráter, las dudas de Yajirobe y la escena en la que Suno, en el hospital, percibe la explosión que sigue a la muerte del demonio.
- Cuando Yajirobe recuerda la comida gratis que le prometió Goku, su velocímetro marca 88 millas por hora, quizá un guiño a Regreso al futuro.
- En el doblaje en inglés Piccolo asegura haber luchado por todo el universo sin encontrar nunca un rival así; en el original japonés solo se asombra de que un ser humano pueda plantarle cara.
Personajes
- Goku
- Ten Shin Han
- Piccolo Daimaō
- Yajirobe
- Yamcha, Bulma, Lunch
- Suno
