
El episodio 38 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 28 de febrero de 1990, es el de la partida. La nave de Kami-sama está lista, la tripulación se elige entre mil discusiones y, por primera vez en la serie, tres terrícolas abandonan el planeta: una científica, un monje guerrero y un niño de cinco años decidido a resucitar a su maestro.
Resumen
La nave namekiana se traslada a los laboratorios de la Capsule Corporation, donde el Dr. Brief, admirado ante una tecnología que supera la suya, ayuda a su hija a prepararla para el largo viaje. En el hospital, la familia de Goku disfruta de un rato de calma: Chichi le pela una manzana a Gohan y Krilin se queda dormido. En cuanto su madre sale, Gohan se escapa a entrenar, y Chichi lo encuentra en la azotea con un libro de texto.
Bulma trae buenas noticias: con esa nave el viaje de ida y vuelta durará unos dos meses. Mr. Popo, el único que habla namekiano, no puede dejar su palacio desatendido tanto tiempo, pero le enseñará a Bulma las palabras necesarias y en unos diez días los mandos quedarán reprogramados. Bulma tendrá que ir, porque es la única capaz de reparar la nave si algo falla. Rechaza sin dudarlo la oferta del Maestro Roshi de acompañarla y elige a Krilin.
Gohan también quiere ir: tiene que ser él quien resucite a Piccolo. Chichi se opone con uñas y dientes, pero ante la determinación de su hijo y el apoyo de todos acaba cediendo. Antes de la partida, Goku, todavía postrado en la cama, le pide a Gohan que le golpee la mano vendada para medir su fuerza, y se convence de que el niño está preparado.
El día del despegue, en Kame House, Bulma aparece con el pelo corto y un aparatoso traje espacial, y se pone furiosa al ver que Krilin va vestido como siempre. Chichi y Ox-Satán llegan con una montaña de equipaje; Gohan baja del coche con ropa de domingo y un flamante corte de tazón, porque para su madre el primer viaje de la humanidad al espacio exige ir presentable. Bulma, de malísimo humor, da la orden de despegue antes de que los demás se abrochen el cinturón. Ya en el espacio, Gohan se pone un traje igual al de Piccolo, mientras en la Tierra todos miran al cielo.
Nuestro análisis
Un episodio coral y entrañable que cierra el «prólogo terrestre» de la saga. La dirección juega con los contrastes: la seriedad con la que Bulma vive la misión frente a la despreocupación de Krilin, la angustia de Chichi frente a la calma de Goku. En la versión japonesa, el enfado de Bulma nace de que nadie más parece tomarse en serio el viaje, y resulta mucho más comprensible.
El momento clave, sin embargo, es Gohan. El niño que hace un año lloraba por todo ahora planta cara a su madre para volar a un planeta desconocido, y lo hace por Piccolo. Ponerse el traje namekiano nada más dejar atrás la Tierra es un gesto sencillo y precioso: dice de quién aprendió a ser un guerrero.
Curiosidades
- El guion es de Keiji Terui y la dirección de Yoshihiro Ueda; director de animación, Masayuki Uchiyama.
- Adapta el capítulo 245, con un 21,4% de cuota de pantalla.
- La escapada de Gohan para entrenar y la prueba de fuerza con Goku son añadidos del anime.
- Entre los figurantes aparece un personaje idéntico a Konkichi, el zorro travieso de Dr. Slump.
- En Hispanoamérica se tituló «¡Vamos rumbo a Namekusein! Algo extraño los está esperando».
¿Sabías que…? Mientras regaña a Gohan, Chichi le pregunta con sorna si quiere ser un superhéroe. Años después, con el traje del Gran Saiyaman, lo será de verdad.
Personajes
- Gohan, Bulma y Krilin
- Goku, Chichi y Ox-Satán
- El Maestro Roshi y Mr. Popo
- El Dr. Brief
