
En el tercer episodio de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 10 de mayo de 1989, ocurre algo que ningún fan de la primera serie habría imaginado: Goku y Piccolo luchan en el mismo bando. Raditz ha secuestrado a Gohan y la única forma de recuperarlo es aliarse con el enemigo de siempre. El capítulo prepara el combate y termina con una noticia que deja helados a los dos.
Resumen
Raditz repite su ultimátum: cien terrícolas muertos antes de mañana o Gohan no volverá. Añade que la Tierra está condenada de todos modos, porque él y los otros dos Saiyan cuentan con limpiarla en un mes. Después se marcha volando con el niño llorando. Goku quiere perseguirlo en el acto, pero Roshi y los demás lo frenan: así solo conseguiría morir.
Pensándolo mejor, Goku recuerda el punto débil de los Saiyan: si alguien les aprieta la cola, pierden todas sus fuerzas. Pero hace falta que alguien entretenga a Raditz. Krilin y Roshi se ofrecen, aunque los dos ya murieron una vez y Shenlong no puede revivirlos de nuevo; a Yamcha y a Ten Shin Han no hay forma de localizarlos. Mientras tanto, el radar de Bulma rastrea a Gohan gracias a la bola de cuatro estrellas que lleva en el sombrero.
En ese momento aparece Piccolo. Ya se ha cruzado con Raditz y sabe que por separado no tienen nada que hacer, pero juntos quizá sí. No lo hace por bondad: ese Saiyan es un obstáculo para sus planes de conquista, y después le tocará a Goku. Goku acepta, coge el radar y parte en la Nube Kinto, mientras Piccolo le sigue volando.
Raditz, por su parte, ha encerrado a Gohan en su nave. El rastreador marca un poder de 710 que sale justo de allí, y el Saiyan lo atribuye a una avería. Poco después detecta dos poderes que se acercan: son Goku y Piccolo. Antes de pelear, Piccolo se quita la capa y el turbante lastrados y Goku hace lo mismo con su ropa pesada, y sus valores suben. No es suficiente: Raditz se planta a su espalda con una velocidad asombrosa y, para colmo, revela que los otros dos Saiyan son mucho más fuertes que él.
Nuestro análisis
La alianza entre Goku y Piccolo es el corazón del capítulo, y está escrita de forma creíble. Piccolo no cambia de carácter de repente: es arrogante, deja claro que colaborar le revuelve el estómago y avisa de que la tregua termina con Raditz. Y, aun así, algo se resquebraja. Es el primer paso de un camino que lo convertirá, dentro de esta misma saga, en uno de los personajes más queridos de la serie.
La adaptación de los capítulos 198 y 199 del manga de Akira Toriyama es fiel y mantiene el ritmo ágil del cómic. La escena de la ropa lastrada es un pequeño guiño al entrenamiento del Maestro Roshi en la primera serie, cuando Goku y Krilin entrenaban con caparazones de tortuga a la espalda.
El final juega con la escala de la amenaza. El rastreador ya había convertido la fuerza en números; aquí descubrimos que la cifra más alta vista hasta ahora ni siquiera es la más alta que está por llegar. La serie repetirá el recurso muchas veces, pero aquí todavía resulta fresco.
Curiosidades
- El episodio recuerda una regla clave: Shenlong no puede conceder dos veces el mismo deseo, así que quien ya ha sido resucitado no puede volver a la vida una segunda vez.
- En Japón logró un 16,2 % de cuota de pantalla. El guion es de Katsuyuki Sumisawa y la dirección de Kazuhisa Takenouchi.
- El título original viene a decir «¡Lo hemos conseguido! ¡Este es el mejor dúo de la Tierra!», un tono triunfal que el final desmiente enseguida.
- En el primer doblaje estadounidense el capítulo se tituló The World's Strongest Team.
¿Sabías que…? El 710 que Raditz confunde con una avería procede de Gohan, encerrado en la nave: un niño de cuatro años que, por un instante, supera a su padre y a Piccolo.
