
El episodio 258 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 1 de marzo de 1995, es el más desenfadado de la saga. Dentro de la Habitación del Espíritu y el Tiempo, Gotenks se enfrenta a Super Boo con un repertorio de técnicas de nombres imposibles que no sirven para nada, hasta que decide tomárselo en serio: se transforma en Super Saiyan y prepara su arma secreta.
Resumen
Piccolo sigue el combate cada vez más preocupado. Gotenks, todavía en estado normal, se lanza contra Boo con una retahíla de golpes que parece inventarse sobre la marcha, a cuál más teatral, y ninguno le hace el menor daño. En un momento dado ni siquiera recuerda cuál es el siguiente y saca una chuleta. Cuando intenta golpearle en el estómago, es el propio Boo quien le señala la cara como mejor objetivo.
Mientras tanto, el paisaje de la Habitación se cubre de hielo, y Boo lo aprovecha para congelarle los pies. El chico se da cuenta por fin de la cara de Piccolo y lo aparta un momento. En la versión japonesa le explica que está peleando así a propósito, para dar más espectáculo; después acepta usar toda su fuerza.
En el templo de Kami-sama, el Maestro Roshi, Krilin, Bulma y Dende se preguntan, entre bocado y bocado, si Goten y Trunks habrán entrenado lo suficiente. Dentro, Boo provoca a Gotenks diciéndole que no es fuerte en absoluto. Es la chispa que faltaba: el guerrero rompe el hielo y se transforma en Super Saiyan. Piccolo se queda boquiabierto, porque no imaginaba que un guerrero fusionado pudiera transformarse, y por primera vez empieza a tener esperanza.
Gotenks atrapa entonces a Boo en un anillo de energía que se cierra a su alrededor, pero el monstruo lo rompe a base de fuerza bruta. A partir de ahí el combate se endurece y Boo empieza a castigarlo de verdad. En uno de los momentos más caóticos, Gotenks y Piccolo acaban incluso dentro de la bañera de las dependencias de la Habitación. Para darle la vuelta a la situación, Gotenks se concentra y escupe por la boca un pequeño fantasma con su propia cara: es el primer paso de su ataque kamikaze.
Nuestro análisis
Este episodio divide a los fans desde siempre, y es fácil entender por qué. En el manga, la parte en la que Gotenks pelea sin transformarse ocupa apenas dos páginas; el anime la estira durante buena parte del episodio, llenándola de gags, nombres absurdos y poses exageradas. Quien busque tensión lo encontrará lento; quien disfrute del lado cómico de Akira Toriyama verá a un Gotenks perfectamente retratado.
Porque el personaje es justo eso: un niño con la fuerza de un dios y la seriedad de un niño. Las técnicas inútiles, la chuleta y las ganas de lucirse no son un fallo de guion, sino su rasgo distintivo, y le saldrán muy caras en los episodios siguientes. El contraste con Piccolo, que ve el destino del planeta en juego en cada golpe, es el verdadero motor del capítulo.
La transformación en Super Saiyan llega en el momento justo, y el asombro de Piccolo recuerda al espectador lo nueva e imprevisible que sigue siendo la fusión.
Curiosidades
- Adapta el capítulo 490. Guion de Atsushi Maekawa, dirección de Takahiro Imamura y dirección de animación de Yūji Hakamada.
- Su 22,9% de cuota de pantalla es el más alto de todos los episodios entre el 241 y el 265.
- El hielo en los pies de Gotenks, su charla con Piccolo, la conversación en el templo y la caída en la bañera son añadidos del anime.
- En Hispanoamérica se tituló «El poder de Super Gotenks».
¿Sabías que…? En la emisión original japonesa, Gotenks le hace una peineta a Boo en un momento del combate, un gesto que se conserva en las ediciones sin censura.
Personajes
- Gotenks, Super Boo y Piccolo
- Maestro Roshi, Krilin, Bulma y Dende
