
El episodio 256 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 15 de febrero de 1995, es uno de los más sombríos de toda la serie. Super Boo se planta en el templo de Kami-sama exigiendo el rival que le prometieron, y Piccolo, desesperado por ganar tiempo para Goten y Trunks, le ofrece a cambio la vida de casi todos los seres humanos de la Tierra.
Resumen
Super Boo aterriza en el templo y exige ver ya a su rival. Habla de la promesa de Goku como si aún fuera el Boo bonachón de antes. Piccolo le recuerda que de los dos días acordados aún queda uno, pero al monstruo se le ha acabado la paciencia. Acorralado, Piccolo le recuerda que juró exterminar a los terrícolas y le sugiere que se ocupe de ello mientras espera.
Mientras Boo pasea por el borde del templo, Piccolo le pide en voz baja a Krilin que despierte a Goten y a Trunks y los lleve a la Habitación del Espíritu y el Tiempo para entrenar. Chichi, convencida de que Boo le ha arrebatado a Gohan, se lanza contra él armada con una escoba, y Piccolo la detiene justo a tiempo.
Entonces Boo levanta un brazo. De su mano brota una lluvia de ráfagas de energía que persigue a cada ser humano que sigue con vida, esté donde esté. En unos instantes la Tierra queda vacía. Solo se salvan Ten Shin Han y Chaoz, que logran esquivar los disparos, Mr. Satán y el perro Bee, a quienes Boo considera amigos, y los que están en el templo. En el planeta de los Kaioshin, Goku nota que algo va mal y Kaioshin le confirma que los habitantes de la Tierra han sido eliminados.
Piccolo se jura a sí mismo que todos volverán a la vida gracias a las Bolas de Dragón y le pide a Boo una última hora de paciencia. El monstruo se niega hasta que Videl lo provoca preguntándole si es que tiene miedo. Boo está a punto de matarla, pero Piccolo revela que es la hija de Mr. Satán y el demonio cambia de opinión. Queda un problema: Boo no sabe cuánto dura una hora. Piccolo hace aparecer un reloj de arena y le explica que tendrá que esperar a que caiga toda la arena.
Mientras tanto, el Viejo Kaioshin sigue con su interminable ritual sobre Gohan leyendo manga. El chico pierde los nervios y, justo en ese momento, se da cuenta de que su fuerza ya ha aumentado: el ritual funciona de verdad.
Nuestro análisis
Cuesta encontrar otro episodio de Dragon Ball Z en el que la humanidad entera se borre con tanta indiferencia. El genocidio de Super Boo no tiene nada de épico: un brazo en alto, una oleada de luces y la Tierra se apaga. El villano que hace nada jugaba a las casitas con Mr. Satán ahora extermina a la humanidad para matar el rato.
El personaje más interesante, sin embargo, es Piccolo. Su trato es monstruoso y él lo sabe: sacrifica a la humanidad porque las Bolas de Dragón pueden repararlo, mientras que perder a los niños no tendría arreglo. Que Super Boo recuerde la promesa de Goku como si fuera suya es, además, un detalle sutil: en ese cuerpo siguen vivos restos del Majin Boo que conocimos.
El paréntesis de Gohan aligera el tono en el momento justo: mientras la Tierra muere, su última esperanza es un dios anciano que lee cómics.
Curiosidades
- Adapta el capítulo 487 y las cinco primeras páginas del 488. Guion de Hiroshi Toda, dirección de Shigeyasu Yamauchi y dirección de animación de Yukio Ebisawa.
- Obtuvo un 22,2% de cuota de pantalla en Japón.
- Que Chichi intente golpear a Boo con una escoba es un añadido del anime.
- En Hispanoamérica se tituló «El final de la raza humana».
¿Sabías que…? Además de Ten Shin Han y Chaoz, también se libran del ataque Yajirobe y el Maestro Karin, que viven justo debajo del templo y nunca están en el punto de mira.
Personajes
- Super Boo y Piccolo
- Goten, Trunks, Krilin, Chichi, Videl, Dende y Mr. Popo
- Goku, Kaioshin, Gohan y el Viejo Kaioshin
- Ten Shin Han, Chaoz, Mr. Satán y Bee
