
El episodio 239 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 7 de septiembre de 1994, es casi por completo una invención del anime. Su título japonés, «¡La lucha de Videl y compañía! Buscad las Bolas de Dragón», ya indica dónde está el corazón del capítulo: la búsqueda de las bolas por parte de Bulma y los suyos. Mientras tanto, Majin Boo siembra la destrucción, Piccolo y Krilin ponen a salvo a Goten y Trunks y Goku por fin despierta.
Resumen
El avión de la Capsule Corporation retoma el viaje con Yamcha a los mandos, Bulma pendiente del radar, Chichi, Videl, C-18 con Marron en brazos, el Maestro Roshi, Oolong, Puar y Ox-Satán. El aterrizaje sale mal y el avión acaba clavado en el suelo: nadie se hace daño, salvo el Maestro Roshi, que aprovecha la confusión para meterle mano a C-18 y está a punto de pagarlo muy caro.
La búsqueda sigue entre una aventura y otra. La última bola, la de cuatro estrellas, está en un islote en medio de un lago, pero antes de que el grupo pueda cogerla acaba en la tripa de un dinosaurio. Yamcha, Videl, Chichi y Roshi intentan plantar cara a la bestia, y quien resuelve el asunto es precisamente el viejo maestro: una ventosidad suya en plena cara del animal hace que escupa la bola. Con eso, las siete Bolas de Dragón están reunidas.
En otro lugar, Majin Boo atraviesa edificios y hace descarrilar un tren. Piccolo y Krilin vuelan hacia el Templo Sagrado con los dos niños todavía inconscientes y, en el anime, paran en la torre de Karin para charlar un momento con Karin y Yajirobe. Ya arriba, junto a Dende y Mr. Popo, intentan dar con una forma de enfrentarse a un enemigo al que ni el sacrificio de Vegeta ha podido detener.
Mientras tanto, Goku abre los ojos en mitad de la nada. La bolsa de semillas del ermitaño está vacía: Vegeta se llevó la última antes de dejarlo inconsciente. Goku percibe la energía de Boo, pero no la de Vegeta ni la de Gohan; sí nota, en cambio, a Piccolo y a Krilin, señal de que ya no son de piedra. Con la teletransportación se reúne con ellos en el Templo Sagrado, donde Krilin lo recibe entusiasmado y Dende le cura las heridas antes de contarle lo ocurrido.
Nuestro análisis
Tras dos episodios demoledores, el anime se toma un respiro, y lo hace de la forma más natural: volviendo a los orígenes. Bulma con el radar en la mano, un grupo variopinto de viaje y un contratiempo tras otro son exactamente los ingredientes del primer Dragon Ball. En el manga la búsqueda ocurre fuera de viñeta; aquí se convierte en una pequeña aventura con su dinosaurio y sus gags, algunos discutibles, pero el ritmo ligero sirve de contrapeso a la devastación de Boo.
También es un capítulo útil para Videl. El título japonés la pone en primer plano, y la chica encuentra de verdad su sitio entre la vieja guardia de Goku, con un papel activo y no de simple espectadora. Mientras tanto, Goku vuelve a escena con el tiempo contado: el único día en la Tierra que le concedió Uranai Baba se está agotando, y la noticia de las muertes de Vegeta y Gohan lo está esperando.
Curiosidades
- Adapta las cuatro primeras páginas del capítulo 469 y añade mucho material original. Guion de Takao Koyama, dirección de Shigeyasu Yamauchi y dirección de animación de Keisuke Masunaga.
- Su 21,4% de cuota de pantalla fue el mejor dato desde el episodio 231.
- Son añadidos del anime la parada en la torre de Karin, la destrucción de la ciudad y del tren y toda la búsqueda de la bola de cuatro estrellas.
- En Hispanoamérica se tituló «Busquen las esferas del dragón».
- En el doblaje latino, Yajirobe pasa a tener la voz de José Arenas.
