
El decimosexto episodio de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 25 de octubre de 2015, cambia las jerarquías de la serie. Vegeta descubre que Whis, el asistente de Bills, es en realidad su maestro de artes marciales, y decide convertirse en su alumno. Para convencerlo no hacen falta discursos: hace falta lo más rico de la Tierra.
Resumen
En el mundo de los Kaioshin, los dos dioses se preguntan por la repentina desaparición de algunos planetas, esfumados «como por arte de magia»: no parece obra de Bills.
En la Tierra, Goku ha vuelto al tractor cuando Krilin pasa a visitarlo. Krilin, curioso por saber lo fuerte que se ha vuelto el amigo que le plantó cara a un dios, le pide que lo golpee. Goku duda, pero acaba haciéndolo y lo manda volando a través de medio campo; intenta atraparlo con la teletransportación, pero falla y Krilin se estrella contra una roca. En casa de los Son, C-18 le cura el chichón mientras Goten y Marron juegan. Ya solo, Goku comprueba que no hay nadie, se transforma en Super Saiyan y entrena a escondidas.
En una tierra desolada, Vegeta aguanta una tormenta pensando en cómo superar a todos, pero su nivel lo decepciona. Mientras tanto, en un restaurante de tempura, Whis prueba por primera vez la fritura japonesa junto a Bulma: desde hace tiempo ella lo lleva a los mejores locales, para asegurarse de que salve a su familia si Bills vuelve a amenazar la Tierra. Cuando los dos regresan a la Capsule Corporation, Vegeta se los encuentra y exige que Whis lo lleve ante Bills para mostrarle el verdadero poder de los Saiyan. Bulma lo aparta: si ni siquiera Goku ganó, él no tiene ninguna posibilidad. Vegeta está dispuesto a usar la fuerza, pero percibe en Whis un aura impalpable que no le deja ni acercarse. Whis le explica que es el maestro de artes marciales de Bills.
Para que Whis lo entrene, Vegeta le promete la comida más rica de la Tierra. Lo lleva a comer tempura, pero es el mismo restaurante que acaba de visitar con Bulma, y lo mismo pasa con todos los sitios que se le ocurren. Solo queda cocinar, y es un desastre: Vegeta no sabe cascar un huevo y uno se le abre en la mano dejándole un pollito. Tras discutir con Bulma, le pide a Whis que enumere todo lo que ha probado y se da cuenta de lo que falta: su mujer le ha escondido el ramen instantáneo. Whis lo prueba, se queda sin palabras y se lleva a Vegeta a través del espacio hasta el planeta de Bills.
Nuestro análisis
Es un episodio de transición, pero lleno de ideas que importan para el futuro. La más importante es la revelación sobre Whis: el ángel cortés y glotón que parecía un mayordomo es más fuerte que el Dios de la Destrucción, y Vegeta es el primero en darse cuenta. Aquí nace la relación maestro-alumno que sostendrá todo Super.
El resto es comedia doméstica bien dosificada. Bulma sobornando a un ser divino a base de cenas, Vegeta derrotado por un huevo y el ramen instantáneo como llave del universo demuestran que la serie sabe reírse de sus personajes sin rebajarlos.
Curiosidades
- Guion de Yoshifumi Fukushima, dirección de Masato Mikami y dirección de animación de Shūichi Iseki. En Japón obtuvo un 5,5% de audiencia.
- En la mesa de Vegeta hay nata, yogur, leche, queso y mantequilla: los nombres japoneses de las Fuerzas Especiales Ginyu son juegos de palabras con estos lácteos, y Vegeta los mató a todos.
- Es el episodio de Dragon Ball que más platos japoneses menciona: tempura, anguila asada, oden, sukiyaki, shabu-shabu de cangrejo, motsunabe, ramen y cocina kaiseki.
- Para describir el aura de Whis, Vegeta usa la expresión mu ki no ki, una energía que parece no estar ahí.
- En La resurrección de F, Goku y Vegeta ya entrenan juntos con Whis; la tele cuenta cómo llegaron hasta allí, con Vegeta en primer lugar.
