
El decimoquinto episodio de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 18 de octubre de 2015, es el primero tras el final de la historia de la película y un paréntesis puramente cómico. El protagonista es Mr. Satán, que cuenta al mundo que ha derrotado al Dios de la Destrucción y acaba desafiado por un guerrero llegado del espacio. Sin ningún Saiyan disponible, tendrá que arreglárselas solo.
Resumen
En casa de los Son, Goku quiere volver a entrenar con Kaito, pero Chichi se lo prohíbe: el dinero ya se ha acabado y viene un nieto en camino, así que tiene que ser un buen abuelo. En casa de Gohan, Videl va a preparar la cena, pero su marido insiste en cocinar él para que no se canse. En las montañas, Vegeta medita a solas sobre cómo superar al Super Saiyan Dios, a Bills y a Kakarotto. En el espacio, mientras tanto, una nave se dirige a la Tierra, y sus ocupantes se alegran de que el planeta no parezca habitado por miembros de «esa raza».
Mr. Satán convoca una rueda de prensa de urgencia para explicar las misteriosas ondas de choque que han sacudido el mundo. Cuenta que se enfrentó al Dios de la Destrucción, cuyo nombre ni siquiera recuerda bien, y que lo venció gracias a un milagro, convirtiéndose él mismo en un dios. La multitud lo aclama y luego huye cuando aterriza una nave espacial.
De ella salen los leoninos habitantes del planeta Snak. Su embajador explica que solo han venido a rendir homenaje al héroe que derrotó al Dios de la Destrucción, ejecuta su danza de respeto, bastante ridícula, y le entrega a Satán una medalla por su victoria sobre Bills. Pero su campeón, Galbi, quiere poner a prueba al héroe de la Tierra: si no, no lo reconocerá. Satán intenta llamar a Gohan, demasiado ocupado en la cocina para contestar, y luego a la Capsule Corporation, donde no hay nadie.
Goku pasa volando con su tractor averiado en brazos, y Satán lo convence para que luche en su lugar. Pero aparece Chichi, cargada de provisiones para Videl y con Piccolo como porteador, y Goku, aterrado ante la idea de que lo pillen peleando, le pide a Satán que lo golpee y finge salir despedido. Satán se queda solo. Al principio huye por todo el ring, luego recuerda cuando intentó proteger a Videl durante la batalla con Bills y se planta ante Galbi. El puñetazo del alienígena se detiene a un centímetro de su nariz: Galbi está paralizado de terror porque ha visto al perro Bee. Los Snak son enemigos jurados de una raza de alienígenas caninos, y hasta un perro terrestre basta para hacerlos huir. Se marchan tras una última danza, la multitud aclama a Satán y Bee sostiene la medalla en la boca. En casa de los Son, Chichi le promete a Goku un buen «descanso» en cuanto vuelva; él merodea fuera, hambriento y sin valor para entrar.
Nuestro análisis
Es un episodio de relleno y no lo disimula, pero es un relleno honesto. Mr. Satán ha sido siempre el personaje que mejor representa la vertiente cómica de Dragon Ball, y aquí se le concede un pequeño momento de valor auténtico antes de que la suerte, como siempre, lo salve. El juego con su mentira, un héroe que se hace pasar por dios ante un público que le cree, es la parodia perfecta de la saga que acaba de terminar.
También tienen gracia las escenas secundarias: Goku temiendo a su mujer más que a cualquier alienígena y un Gohan amo de casa atento dicen mucho de la nueva vida de la familia Son.
Curiosidades
- Guion de Yoshifumi Fukushima, dirección de Hideki Hiroshima y dirección de animación de Yoshitaka Yashima. En Japón obtuvo un 6,5% de audiencia.
- Es un episodio íntegramente original del anime, sin equivalente en el manga ni en la película.
- Las fuentes no se ponen de acuerdo sobre dónde situarlo: la división de Toei lo incluye en la primera saga, mientras que la Wikipedia en español lo considera el inicio de la saga de Freezer.
