
El decimocuarto episodio de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 11 de octubre de 2015, cierra el duelo con Bills y, con él, la parte de la serie que vuelve a contar La batalla de los dioses. Goku pierde, pero la Tierra se salva igualmente, por un motivo que pocos habrían imaginado.
Resumen
Goku sigue luchando como simple Super Saiyan y el combate baja del espacio al océano. Bills toma el control: anula su Kame Hame Ha e incluso parece desdoblarse para golpearlo desde varios lados. Goku saca fuerzas de flaqueza y lo empuja de vuelta al espacio, pero el esfuerzo lo agota y vuelve a su estado normal. El dios lo felicita por obligarlo a usar tanta fuerza y cierra el combate con el mismo golpecito de dedo con que lo empezó. Goku cae ardiendo en la atmósfera, ve los rostros de sus amigos y su familia y vuelve a subir, de nuevo en Super Saiyan.
Bills está indignado: ¿por qué no dejar que el duelo termine en un momento tan perfecto? Goku responde que no se rendirá hasta golpearlo con la última pizca de energía. Su Kame Hame Ha y la pequeña esfera del dios se funden en una enorme masa luminosa parecida a una estrella; Bills se la lanza a Goku, que logra destruirla gastando todo lo que le queda. Esta vez cae sin fuerzas, y Vegeta lo atrapa antes de que se estrelle contra el barco, refunfuñando porque ha perdido pese a la energía que le dieron todos.
Bills aterriza en cubierta y todos se preparan para lo peor. Suena el móvil de Mr. Satán: es Pizza, y los periodistas, hartos de esperar la rueda de prensa, llegan en helicóptero y empiezan a grabar. Whis propone volver a casa, pero el dios recuerda su promesa: si ganaba, destruiría la Tierra. Carga el ataque, dispara... y falla. Se ha quedado dormido de pie. Whis explica que su señor se ha ablandado entre siestas y anime, y que usar toda su fuerza sin calentar lo ha agotado. Le da las gracias a Goku por «jugar» con él, aconseja a todos que preparen mucho flan para la próxima visita y se lo lleva.
En el espacio, Whis le pregunta a Bills hasta cuándo piensa fingir que duerme. El dios jura que se durmió de verdad, pero admite una mentira: cuando dijo que luchaba al cien por cien, iba de farol, para sacar el verdadero poder de Goku. En la Tierra, Gohan le anuncia oficialmente a su padre que él y Videl esperan un hijo, Goten felicita a Goku por ser el segundo más fuerte del universo y Vegeta rechaza una forma divina que solo lo convertiría en «segundo»: superará a Goku, a Bills y al Super Saiyan Dios por sus propios medios. La banda de Pilaf rema hacia el atardecer, jurando que la próxima vez las bolas serán suyas.
Nuestro análisis
El final funciona porque le da la vuelta a las reglas. Goku no gana, Bills no destruye nada y el planeta se salva gracias a un dios que prefiere fingir que duerme antes que admitir que les ha cogido cariño. Es un desenlace mucho más ligero que los de Dragon Ball Z, y justo por eso marca el tono de Super.
La mejor escena, sin embargo, es la de Vegeta renunciando al Super Saiyan Dios por orgullo: es la semilla de todo su recorrido en la serie.
Curiosidades
- Guion de King Ryū, dirección de Morio Hatano y dirección de animación de Shūichirō Manabe y Kazuhiro Koyama. En Japón obtuvo un 5,5% de audiencia.
- En la película, Whis revelaba que Bills había usado el 70% de su fuerza; en la tele es el propio dios quien admite que mintió sobre el cien por cien.
- El título japonés termina con Kami to Kami, el título original de la película.
- La Wikipedia en español cierra la saga aquí, con el final de la historia de la película; la división de Toei la prolonga hasta el episodio 18.
