
El undécimo episodio de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 20 de septiembre de 2015, lleva el duelo entre dioses por encima de las nubes y después a la estratosfera. Goku parece aguantar el pulso, pero los Kaioshin no tardan en ver la verdad: Bills se está conteniendo a propósito, para que el Super Saiyan Dios crezca del todo y luego aplastarlo por pura diversión.
Resumen
Bulma y los demás persiguen el combate en la aeronave, que tras la caída tiene problemas de motor. Gohan y Goten van a bordo porque ya no tienen fuerzas para volar, probablemente por culpa del ritual. Por encima de las nubes, Goku acribilla a Bills a golpes sin hacerle nada. Para provocarlo, el dios le lanza una esfera de energía gigante, y Goku la atrapa con ambas manos y la aprieta hasta que estalla. Nadie a bordo puede percibir la energía divina, pero Bulma ve unas «luces bonitas» en el cielo: son las explosiones del combate.
Goku se da cuenta de que Bills no está usando toda su fuerza. En el mundo de los Kaioshin, los dos dioses también lo comprenden: el Dios de la Destrucción se deja golpear para que Goku se convierta en un Super Saiyan Dios completo, y así poder vencerlo luego al máximo y divertirse. Goku cree entender qué lo mueve: tras volverse tan fuerte, no le queda nadie contra quien desatarse. Bills lo hace callar, lo machaca con ráfagas a quemarropa, lo agarra y se lanza en picado contra una isla.
En el cráter humeante, el dios encuentra a Goku en el suelo, sin aliento, se le sienta encima del pecho y lo golpea mientras se queja de lo cansado que está. Goku responde con un puñetazo que lo aparta, pero Bills lo devuelve a la estratosfera a cabezazos. Como Goku parece no reaccionar, el dios decide motivarlo amenazando la Tierra: forma una pequeña esfera, juega con ella con los pies y la patea hacia el planeta. Goku detesta la manera en que Bills juega con la vida humana; el dios responde que una batalla entre dioses importa más que cualquier vida humana.
Goku destruye la esfera. Bills crea entonces decenas idénticas y las hace llover todas a la vez; Goku responde con un Kame Hame Ha. La Tierra resiste, pero cuando se disipa el humo, el dios golpea a Goku de lleno en el pecho con la mano y le dice que se ha equivocado: no era él a quien buscaba. Goku se hunde en el océano. Mientras cae, se pregunta cómo puede existir alguien tan fuerte, y sin embargo esa fuerza lo entusiasma. Sus heridas se cierran solas y sale disparado hacia arriba. Impresionado por su tenacidad, Bills promete mostrarle por fin su verdadero poder.
Nuestro análisis
Es el mejor de los cinco episodios dedicados al duelo, porque le da contenido al combate. Bills no es un villano: es un dios aburrido que usa la Tierra como un balón, y Goku, por una vez, no se limita a disfrutar, sino que se enfada por la ligereza con que su rival trata las vidas ajenas. Esa frase sobre una batalla entre dioses que importa más que los humanos es la clave de todo el personaje.
También es bonita la idea de un Goku que intuye la soledad de su rival, y anticipa la relación que tendrán los dos durante toda la serie. Convencen menos algunas soluciones visuales, con muchas explosiones repetidas, pero el ritmo por fin es el adecuado.
Curiosidades
- Guion de King Ryū, dirección de Takao Iwai y dirección de animación de Naoki Tate. En Japón obtuvo un 5,0% de audiencia.
- Kami to Kami, «dios y dios», que aparece en el título japonés, es también el título original de La batalla de los dioses.
- Recoge escenas del capítulo 4 del manga de Toyotarō.
