
El duodécimo episodio de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 27 de septiembre de 2015, eleva el duelo entre Goku y Bills a escala cósmica. Cada vez que sus puños chocan surgen ondas de choque que atraviesan el espacio y destruyen planetas lejanos, y el viejo Kaioshin calcula que el universo solo aguantará unos pocos choques más.
Resumen
La aeronave de Bulma sigue teniendo averías, porque la batalla está alterando la atmósfera. En el crucero, Vegeta mira fijamente al cielo intentando seguir la pelea; Whis le ofrece mostrársela con su báculo, pero él lo rechaza. Sobre el planeta, Goku y Bills deciden empezar de nuevo sin trucos: cargan su energía y se golpean en el mismo instante. Del punto de impacto salen unas extrañas ondas de choque.
En el mundo de los Kaioshin, el viejo Kaioshin explica el peligro: la fuerza destructiva de esas ondas aumenta con la distancia, y el universo podrá soportar como mucho dos o tres choques más antes de romperse. Kibito Kaioshin intenta contactar con Goku para detenerlo, pero él lo ignora. Los dos vuelven a golpearse: en Satan City la gente cae al suelo como empujada por un vendaval, y en el espacio estallan planetas enteros. La prensa llama a Mr. Satán, que asegura estar en una subasta de objetos robados disfrazada de fiesta de cumpleaños, finge que se corta la línea y se pregunta dónde está Gohan en un momento así. Justo entonces la aeronave de Bulma se precipita sobre él, y solo Whis la detiene en el último segundo: Bills prometió no destruir la Tierra si perdía, y mientras el duelo no termine nada en el planeta puede ser destruido.
En el espacio, las auras de los dos combatientes toman forma de dragones que se enfrentan. En el tercer choque los golpes parecen multiplicarse y, sin embargo, el universo resiste: Goku ha anulado cada ataque de Bills respondiendo con un puñetazo de la misma velocidad y el mismo ángulo. Quería lograrlo ya en el segundo intento, pero el dios no se lo permitió. Cuando un puñetazo de Goku roza la cara de Bills y lo hace sangrar, el dios crea una nueva esfera de energía con forma de átomo. Goku responde con un Kame Hame Ha, los dos ataques se empujan mutuamente y nuevas ondas de choque destruyen más planetas. El viejo Kaioshin teme que sea el final.
Nuestro análisis
Es un episodio de pura escala: por primera vez Dragon Ball pone en juego el universo entero, no un planeta. La idea de las ondas que se vuelven más fuertes al alejarse es un invento de la tele, y funciona, porque convierte un simple intercambio de golpes en una carrera contra el reloj. El detalle técnico de Goku anulando los golpes al igualar su velocidad y su ángulo es el tipo de solución que encanta a los fans veteranos.
La parte de Mr. Satán, con la subasta inventada y la aeronave cayéndole encima, aligera el tono sin desentonar. Persiste el defecto de los capítulos anteriores: muchos planos se repiten y la espera del golpe decisivo se alarga una vez más.
Curiosidades
- Guion de King Ryū, dirección de Masato Mikami y dirección de animación de Masahiro Shimanuki. Con un 4,7% de audiencia, es de los episodios menos vistos de la saga.
- Es el primer episodio de la franquicia con un narrador distinto de Jōji Yanami, a quien desde entonces sustituyó Naoki Tatsuta, también como Kaito. Toei había anunciado una baja por motivos de salud; Yanami, con 84 años, todavía dobló la breve escena de Kaito de este episodio, pero ya no volvió a Super.
- En un plano de la aeronave, el nombre de la empresa aparece mal escrito como «Capsule Coop».
