
El episodio 37 de Dragon Ball GT, emitido en Japón el 12 de febrero de 1997, detiene por un momento el duelo: Goku y Baby se golpean hasta que caen los dos. El Kaioshin anciano aprovecha la pausa para poner en marcha su plan, una forma de liberar a los Saiyan del control del parásito, y el encargo le toca a Kibitoshin.
Resumen
Goku está en el suelo tras recibir el rayo destinado a la Tierra, y el Ozaru dorado prepara otro para rematarlo. Justo entonces el Kame Hame Ha x10 del episodio anterior revela un efecto retardado: una descarga de dolor recorre a Baby, que se desploma. Los dos se levantan maltrechos, intercambian los últimos golpes y acaban tendidos, aparentemente inconscientes.
Mientras tanto, en el planeta de los Kaioshin, el Kaioshin anciano explica su idea. En el palacio de Kamisama se guarda el agua sagrada, la misma que años atrás liberó a los terrestres de la niebla de Garlic Jr., y con ella se puede romper el control de Baby sobre Gohan, Goten y Trunks. Kibitoshin parte, pero vuelve casi enseguida para preguntar dónde está exactamente, y se marcha otra vez teletransportándose.
En el palacio la misión se complica. Dende y Mr. Popo, también controlados por Baby, lo sorprenden en una sala llena de jarras idénticas; Kibitoshin les echa agua corriente creyendo que es la buena, hasta que por fin encuentra el frasco correcto, lo vierte sobre ellos y los dos recuperan la conciencia. Con el agua en su poder viaja al planeta Plant y empieza por Trunks: unas gotas, sus fuerzas restauradas y una explicación rápida de todo lo que el joven no recuerda.
En el campo de batalla, Goku y el Ozaru siguen en el suelo, y los terrestres controlados por Baby animan a su líder a levantarse. Kibitoshin pide a Trunks que entretenga al enemigo mientras él va a liberar a Gohan y Goten. Pero Bulma ha vuelto a poner en marcha el generador de ondas Blutz y lo dispara contra Baby, que se levanta con toda su energía recuperada. Goku también se pone en pie y finge estar en plena forma, pero es un farol: está agotado y solo puede esquivar.
Nuestro análisis
Es un episodio de transición, y se nota: el combate de verdad se detiene pronto y deja paso al recado de Kibitoshin, con chiste incluido sobre la jarra equivocada. Aun así funciona como bisagra. El agua sagrada es un guiño a la saga de Garlic Jr. de Dragon Ball Z, uno de los pocos añadidos del anime que GT decide recordar, y por fin abre una salida al drama de los Saiyan poseídos, que se arrastraba desde hacía varios episodios.
El contraste entre los dos frentes está bien construido. Por un lado, Bulma, todavía prisionera de Baby, devuelve la fuerza al enemigo con la misma máquina que lo transformó; por otro, Goku tiene que fingir, por primera vez en la saga, una fuerza que ya no tiene. El Super Saiyan 4 lleva dos episodios en escena y ya se ve obligado a ir de farol: un buen recordatorio de que en Dragon Ball el poder nunca basta por sí solo.
Curiosidades
- Guion de Toshinobu Ōi, dirección de Yoshihiro Ueda y dirección de animación de Yūji Hakamada.
- El título japonés anuncia el «doble K.O.» de Baby y Goku; el doblaje de España habla de Goku y Vegeta, porque Baby combate dentro del cuerpo del príncipe.
- En japonés el agua sagrada se llama Chōseisui, literalmente «agua supersagrada».
- Cuando Kibitoshin vuelve al palacio por segunda vez, se lleva dos dedos a la frente, el gesto con el que Goku usa la teletransportación.
- En Hispanoamérica se tituló «Doble K.O.».
