
El tercer episodio de Dragon Ball GT, emitido en Japón el 21 de febrero de 1996, lleva el viaje a su primer planeta extraterrestre. Una avería obliga a Goku, Trunks y Pan a aterrizar en Imegga, un mundo de comerciantes que cobrarían hasta por respirar. El día termina peor de lo que empezó: un robot blanco se traga el radar del dragón y se llevan su nave.
Resumen
En pleno espacio, Trunks intenta por todos los medios quitarle a Pan la llave de la nave para llevarla de vuelta a casa, pero ella se le escurre una y otra vez y al final la esconde bajo la camiseta, donde él no se atreve a ir a buscarla. Goku, mientras tanto, sigue comiendo tan tranquilo. La discusión se resuelve sola cuando la nave empieza a fallar: se ha soltado una pieza, precisamente por la patada que Pan le dio a la pared antes de despegar, y las averías se acumulan hasta que no queda más remedio que hacer un aterrizaje de emergencia.
El planeta más cercano es Imegga. A primera vista parece una ciudad en fiestas, pero el trío no tarda en descubrir que todos sus habitantes piensan en lo mismo: sacarles el dinero a los forasteros. Acosados por los vendedores, se refugian en un hotel de lujo y allí comprueban que cada objeto de la habitación tiene precio y que la factura sube a cada segundo. Huyen sin pagar y deambulan bajo la lluvia disfrazados de habitantes del planeta.
Los acoge una pareja de ancianos que vive en la miseria. Les cuentan que el planeta está en manos de Don Kiar, un tirano codicioso que impone precios imposibles y embarga los bienes de quien no puede pagar. Los hechos lo confirman enseguida: unos robots llegan para desahuciar a los dos viejos por ir atrasados en los pagos. Goku, Trunks y Pan pasan la noche en su nave.
A la mañana siguiente se encuentran con un pequeño robot blanco que, sin pedir permiso, se come el radar del dragón. Mientras intentan atraparlo, Trunks ve cómo el ejército de Don Kiar se lleva a rastras su nave espacial. Sin radar y sin medio de transporte, el trío queda atrapado en Imegga.
Nuestro análisis
Con Imegga, GT muestra por primera vez qué quiere ser en su primer tramo: un viaje por episodios entre planetas extravagantes, cada uno con su propia sátira. Aquí el blanco es la codicia, y el gag del hotel que cobra por segundos es el más logrado, porque convierte una idea abstracta en una situación concreta y absurda. Es el mismo espíritu de los pueblos y ciudades que el pequeño Goku recorría en los primeros tiempos de Dragon Ball.
El problema es el ritmo. El capítulo dedica mucho tiempo a presentar el planeta y casi nada a que pasen cosas: la trama de verdad, es decir, el radar engullido y la nave confiscada, llega en los últimos minutos. A cambio, la dinámica del trío se asienta. Trunks hace de hermano mayor responsable, Pan de chica cabezota y Goku de niño hambriento al que nada le preocupa. Un equilibrio que la serie mantendrá durante mucho tiempo.
El detalle que más pesa a largo plazo es el robot. Parece un chiste de paso, pero el radar que acaba de devorar lo hará imprescindible en la búsqueda de las Bolas de Dragón de esta serie.
Curiosidades
- Guion de Aya Matsui, dirección de Kazuhito Kikuchi y dirección de animación de Yūji Hakamada.
- En Japón obtuvo un 19,1% de cuota de pantalla.
- Primera aparición de Giru, el robot que se convertirá en el cuarto miembro del grupo. En la versión original le pone voz Shinobu Satōchi.
- El título original califica a los habitantes del planeta de «superavariciosos». En Hispanoamérica el episodio se tituló «Los comerciantes del planeta Imega».
- En la Tierra, en una breve escena en la que Chichi tiende la ropa, una toalla lleva el logotipo mal escrito «CAPSULE CORD».
