
El episodio 10 de Dragon Ball GT, emitido en Japón el 1 de mayo de 1996, regala a la saga uno de sus combates más disparatados. Tras rechazar a los gusanos gigantes del asteroide, Goku, Trunks y Pan acaban bailando contra su voluntad, hipnotizados por la música de los hermanos Para Para. Consiguen liberarse, pero un botón pulsado en el peor momento separa al grupo justo cuando todo parecía resuelto.
Resumen
A bordo de la nave de los protagonistas, los Para Para lo han registrado todo sin encontrar la bola, y deducen que uno de los tres la lleva encima. Eso los deja en una situación absurda: tienen que animar a sus enemigos, porque si los Moomas se los comen, la bola desaparece con ellos y Muchi Muchi convertirá a los hermanos en muñecos. Fuera, mientras tanto, Goku descubre cómo enfrentarse a los gusanos, da un par de consejos a Trunks y a Pan, y en poco tiempo los monstruos quedan fuera de combate.
Es entonces cuando los hermanos salen a la luz y exigen la bola. Goku se niega. Los Para Para se quitan sus armaduras, que se convierten en equipos de música, y le dan al play. Empieza un baile frenético, y quien lo escucha tiene que imitar los pasos: Goku, Trunks y Pan se ponen a contonearse sin poder parar, mientras dos de los hermanos siguen bailando y Bon Para aprovecha para molerlos a golpes, llegando a pellizcar las mejillas de Pan para obligarla a sonreír.
La salvación llega de donde nadie la esperaba. Los Moomas recuperan el sentido y vuelven a salir, y su aparición pilla por sorpresa a los hermanos, que cortan la música. Libre del hechizo, el trío tumba a sus tres rivales con un puñetazo cada uno y los deja bien atados.
Queda la bola robada. Trunks, Pan y Giru registran la nave de los Para Para sin encontrar nada, porque ya la han entregado en Luud. Trunks baja para esperar a que los prisioneros despierten y hablen; Pan se queda a bordo con Giru y, tocando los mandos, pone en marcha el despegue por accidente. El piloto automático los lleva a los dos directos al planeta Luud, mientras Goku y Trunks se quedan en tierra mirando al cielo.
Nuestro análisis
Un ataque que obliga al rival a bailar es el tipo de ocurrencia que solo se puede permitir la cara más ligera de Dragon Ball, y la gracia está en que la serie ni siquiera intenta justificarla. Los Para Para no son fuertes, son ridículos, y aun así ponen contra las cuerdas a tres Saiyan con un equipo de música: un recordatorio de que, en esta etapa, GT quiere parecerse a las aventuras del primer Dragon Ball mucho más que a las batallas de Z.
El chiste aguanta unos minutos y luego empieza a repetirse, y resolverlo con unos gusanos que vuelven justo a tiempo resulta apresurado. Funciona mejor la parte de los Moomas, en la que Goku demuestra el instinto del luchador veterano que enseña a los demás a afrontar una pelea, aunque tenga aspecto de niño.
El final, con Pan despegando sola por error, es el típico gancho de serial de aventuras. Y encaja de lleno con el personaje: su impulsividad ya puso en marcha todo el viaje, y ahora desencadena el capítulo siguiente.
Curiosidades
- Guion de Aya Matsui, dirección y storyboard de Hiroyuki Kakudō, dirección de animación de Kazuya Hisada y dirección artística de Tomoko Yoshida.
- En Japón obtuvo un 14,6% de cuota de pantalla.
- En Hispanoamérica se tituló «El baile bon-pa-ppa», que conserva el nombre japonés del baile de ataque de los hermanos.
- El baile hipnótico de los hermanos se convirtió en una técnica de los videojuegos de la serie Xenoverse, con el nombre de Dancing Parapara.
¿Sabías que…? En el doblaje estadounidense de Funimation, el rap de Bon Para no lo interpreta su actor habitual, Brad Jackson, sino Chas Naylor, un asistente de producción del estudio.
Personajes
- Goku, Trunks y Pan
- Giru
- Los hermanos Para Para: Bon Para y sus dos hermanos
- Los Moomas
