
El episodio 77 de Dragon Ball, emitido en Japón el 2 de septiembre de 1987, resuelve el asunto de la última Bola de Dragón de la saga de Uranai Baba. La guardan Pilaf y sus dos secuaces, que vuelven con tres robots nuevos y un plan basado en un dato que acaba de caducar. Un capítulo ligero, el respiro perfecto tras el regreso del abuelo Gohan.
Resumen
Uranai Baba acaba de revelar dónde está la bola que falta y Goku no pierde ni un segundo: deja a Upa las seis bolas que ya tiene, llama a la Nube Kinto y sale volando. La bola de una estrella viaja en un coche de lujo que se dirige precisamente al palacio de la adivina. Dentro van Pilaf, Mai y Shu, que han espiado los combates de Baba con su satélite y creen conocer el punto débil de Goku: la cola. Basta con agarrársela para dejarlo sin fuerzas.
Goku aterriza sobre el techo del coche y reconoce enseguida al trío. Pilaf, muy seguro de sí mismo, le propone un duelo con una apuesta clara, su bola contra las seis de Goku, y sellan el trato entrelazando los meñiques. Los tres se suben a sus Pilaf Machine, robots de combate que aguantan sorprendentemente bien los primeros ataques del chico. Mientras en el palacio de Baba los amigos esperan con malos presentimientos, el trío acorrala a Goku. Los robots lo inmovilizan, Shu le quema los pantalones con una llamarada para dejar la cola al descubierto y Pilaf alarga la mano para apretarla. Pero la cola ya no está: se la arrancó su abuelo poco antes, durante el combate en el ring de Baba.
Sin plan, los tres unen sus máquinas en un único robot gigante. Goku responde con un Kame Hame Ha que le arranca un brazo al coloso y deja inservible la parte que pilotaba Mai. Pilaf y Shu se recombinan en una versión más pequeña y rápida, con aspecto de avestruz y Mai agarrada encima, y Shu intenta acabar con un misil. Goku lo atrapa y se lo devuelve: la explosión destroza lo que quedaba de los robots. Derrotado, Pilaf entrega la bola. Goku, casi desnudo, exige además ropa, y a Shu le toca cederle su traje de ninja.
Nuestro análisis
Tras un torneo de luchadores estrafalarios y un reencuentro emotivo, volver a Pilaf es un soplo de aire fresco. El personaje sigue siendo el de 1986: megalómano, quisquilloso y siempre un paso por detrás de los acontecimientos. Toda su estrategia se apoya en un dato que era cierto hasta hace unos minutos, y ese es precisamente el chiste que sostiene el episodio. El espectador sabe que la cola ya no existe; Pilaf, no.
El capítulo sirve también para medir lo mucho que ha crecido Goku. Al principio de la serie la banda de Pilaf consiguió encerrarlo en su castillo; ahora sus robots solo sirven para comprobar lo fuerte que se ha vuelto. Destripar a un gigante de acero es casi un gesto distraído para quien acaba de enfrentarse a Tao Pai Pai y de escalar la Torre de Karin.
El defecto es que la tensión es nula. Pero el episodio no pretende otra cosa, y da gusto reencontrar al trío de los primeros capítulos antes de que Dragon Ball cambie de ritmo con el viaje de entrenamiento y el nuevo torneo.
Curiosidades
- El episodio adapta los capítulos 109 y 110 del manga de Akira Toriyama; el capítulo 110 lleva el mismo título japonés que el episodio. En Japón obtuvo un 23,0% de cuota de pantalla.
- Es exclusiva del anime la escena en el palacio de Baba, donde los amigos de Goku lo esperan entre malos presagios. Todo lo demás, de la apuesta al misil devuelto, sigue el manga.
- Aquí se despide el uniforme de la escuela de la Tortuga: Goku llevará el traje de Shu durante todo el viaje de tres años, hasta el episodio 83 y su llegada a la isla Papaya.
¿Sabías que…? En la versión estadounidense censurada que se emitió en Toonami, Pilaf despide a Shu en el acto cuando este propone dejar de buscar las bolas; en el original se limita a mandarlo callar.
Personajes
- Goku
- Pilaf, Mai y Shu
- Upa
- Uranai Baba
- Bulma, Krilin, Yamcha y el Maestro Roshi (en el palacio de Baba)
