
El episodio 76 de Dragon Ball, emitido en Japón el 26 de agosto de 1987, cierra el desafío de Uranai Baba con el momento más tierno de toda la saga. El quinto luchador, que el espectador ya sabe que es el abuelo Gohan, se quita por fin la máscara delante de su nieto. Es un reencuentro breve y lleno de lágrimas, que además le da a Goku la última pista para completar la búsqueda de las Bolas de Dragón.
Resumen
El enmascarado sigue estampando a Goku contra el suelo agarrándolo por la cola. Bulma exige al Maestro Roshi que intervenga, pero él se niega: Gohan nunca fue un hombre imprudente, y si actúa así, tiene sus motivos.
Lejos del palacio, mientras tanto, Pilaf prueba su nueva armadura de combate y Shu y Mai siguen la pelea desde un satélite, descubriendo así el punto débil de Goku. También se aclara por qué el radar no encontraba la última bola: la tienen ellos, encerrada en un recipiente que bloquea su señal.
En el palacio, Goku no piensa rendirse. Tras un golpe más, la cola se le desprende y se queda en manos de su rival. Duele, pero sin punto débil Goku se pone en pie, furioso y listo para seguir. Es entonces cuando el desconocido se rinde y se quita la máscara: es el abuelo Gohan. Goku corre hacia él, lo abraza y rompe a llorar, mientras Bulma, Yamcha y Puar también se emocionan.
Bulma le cuenta al anciano las aventuras vividas con el chico, desde la primera búsqueda de las bolas hasta la guerra contra la Patrulla Roja, y Gohan se alegra de saber que su nieto ha encontrado buenos amigos. Explica que ha vuelto del más allá solo por un día gracias a los poderes de Baba, y que no tiene intención de quedarse. Tras una última despedida, desaparece. Baba cumple su palabra y, con su bola de cristal, muestra dónde está la última Bola de Dragón: dentro de un coche rojo en marcha.
Nuestro análisis
Es uno de los episodios más queridos de la primera serie, y no cuesta entender por qué. Durante setenta y cinco capítulos el abuelo Gohan ha sido un recuerdo, una bola de cuatro estrellas guardada con cariño; aquí se convierte en una persona de carne y hueso, y por un momento Goku vuelve a ser el niño solitario del monte Paoz. Las lágrimas de un protagonista que suele afrontarlo todo con una sonrisa son una imagen rarísima, y por eso golpean tan fuerte.
El gesto más significativo es la cola arrancada. Gohan no lo hace por crueldad: le quita a Goku su punto débil, y el chico, ya libre, demuestra que ha superado a su antiguo maestro. Hay, sin embargo, una ironía que el espectador solo descubrirá mucho más tarde: esa misma cola, en las noches de luna llena, fue la causa de la muerte de Gohan, y Goku no lo entenderá hasta Dragon Ball Z, al ver a Vegeta convertirse en mono gigante.
De los añadidos del anime, la subtrama de Pilaf rompe un poco el ambiente pero prepara el episodio siguiente; el relato de Bulma, en cambio, se transforma en un largo montaje de recuerdos que resume toda la serie hasta aquí y cierra con dulzura la primera mitad de Dragon Ball.
Curiosidades
- El episodio adapta el capítulo 107 desde la página 11 y todo el capítulo 108 del manga de Akira Toriyama. En Japón obtuvo un 24,5% de cuota de pantalla.
- En el manga las armaduras de Pilaf solo aparecen cuando las usan contra Goku, y Bulma, Yamcha y Puar no lloran. El relato de Bulma también es mucho más corto, sin montaje de flashbacks.
- Goku pierde la cola, pero no para siempre: le volverá a crecer durante el viaje de entrenamiento que narran los episodios originales del anime posteriores a esta saga.
¿Sabías que…? En la versión japonesa, el montaje de recuerdos que acompaña el relato de Bulma no tiene ningún diálogo: solo suena la canción «Dragon Ball Densetsu».
Personajes
- Goku
- El abuelo Gohan
- Uranai Baba
- Maestro Roshi
- Bulma, Yamcha, Krilin, Puar y Upa
- Pilaf, Shu y Mai
