
El episodio 73 de Dragon Ball, emitido en Japón el 5 de agosto de 1987, es el auténtico estreno de Goku en el desafío de los cinco luchadores de Uranai Baba. Tras la derrota de Yamcha le toca a él medirse con la Momia sobre la fosa del diablo, y la diferencia de nivel salta a la vista desde el primer intercambio. El título original, sin embargo, ya mira hacia el cuarto rival, Akkuman, y su temible rayo Akumaito.
Resumen
Sobre un puente formado por las lenguas de dos estatuas demoníacas, suspendido encima de un líquido venenoso, la Momia duda: la guardia de Goku no tiene huecos. Cuando por fin ataca, conecta tres golpes y tira al chico al suelo entre los vítores de Baba, pero Goku se levanta como si nada. Solo estaba calentando. A partir de ahí lo esquiva todo entre bromas, y la Momia pierde los nervios.
El luchador de Baba lanza entonces sus vendas como cuerdas y envuelve a Goku de pies a cabeza: o se rinde o acabará aplastado. Goku se niega. Se deja caer del puente, pasa a un palmo del líquido y aprovecha el impulso para subir y romper las vendas. Cuando la Momia lo intenta de nuevo, esquiva los rollos de tela y cierra el combate con un único puñetazo.
El cuarto rival es Akkuman, un diablo alado con cuernos y colmillos, que llega provocando incluso al misterioso quinto luchador. En cuanto empieza el combate, sin embargo, el que pasa apuros es él, y a punto está de caer en la fosa. Krilin y Yamcha lo toman por un rival menor, pero Roshi les advierte: ese diablo esconde un arma terrible. Acorralado, Akkuman despliega las alas y prepara el rayo Akumaito mientras el Maestro le grita a Goku que lo evite como sea.
Nuestro análisis
La entrada de Goku cambia el ritmo de la saga. El ajo contra Dracula Man y la hemorragia nasal del Maestro para dejar al descubierto al invisible Sukē eran soluciones de comedia; aquí vuelve la pelea de verdad y se ve cuánto ha crecido Goku desde la Torre de Karin y la caída de la Patrulla Roja.
El anime alarga mucho el enfrentamiento, y no siempre es malo. La llave con las vendas y el salto hacia el líquido muestran el instinto de Goku, esa costumbre de convertir un peligro en un punto de apoyo que le acompañará toda la serie. El precio es un ritmo algo estirado, lleno de planos de los amigos preocupados.
Akkuman es más interesante de lo que parece. Su rayo se alimenta de la maldad que cada uno lleva dentro, así que el episodio plantea una pregunta moral antes que física: ¿qué pasa si el blanco es un chico como Goku? El final en suspense funciona justamente porque el espectador ya intuye la respuesta. Detalle para coleccionistas: la Momia y Akkuman asoman un instante al final de Dragon Ball Z, entre los terrícolas que prestan su energía para la Genkidama contra Majin Boo.
Curiosidades
- El episodio adapta el capítulo 103 y las seis primeras páginas del capítulo 104 del manga de Akira Toriyama. En Japón obtuvo un 23,9% de cuota de pantalla.
- En el manga el combate con la Momia dura un suspiro: Goku esquiva un puñetazo y la deja fuera de combate. La llave con las vendas, el salto sobre el líquido y la explicación de Roshi de que la Momia es auténtica, y por tanto inmortal, son añadidos del anime. En el manga, además, Akkuman mantiene las alas plegadas mientras carga el rayo.
- En la versión japonesa Roshi juega con la palabra «suki», que significa a la vez «un hueco en la guardia» y «me gustas»: Bulma entiende que la Momia se ha enamorado de Goku y Krilin tiene que aclararle el malentendido.
- Krilin asegura que Goku nunca ha perdido un combate, olvidando la final del Torneo de Artes Marciales contra Jackie Chun, que él mismo vio en directo.
¿Sabías que…? Las lenguas de las dos estatuas que forman el puente normalmente se tocan, pero durante este episodio, desde el rótulo del título, hay un hueco entre las puntas. En el capítulo siguiente vuelve a desaparecer.
Personajes
- Goku
- La Momia (Mīra-kun)
- Akkuman (el nombre juega con «akuma», «diablo» en japonés)
- Uranai Baba
- Maestro Roshi
- Krilin, Yamcha, Bulma, Puar y Upa
- El hombre enmascarado
