
El episodio 53 de Dragon Ball, emitido en Japón el 4 de marzo de 1987, es el duelo entre Goku y el General Blue en el corazón de la guarida de los piratas. El título japonés, «Los terribles ojos brillantes», pone el foco en el arma secreta del general, la que ya dejó fuera de combate a Krilin. Pero al final el verdadero héroe es el más pequeño de los espectadores: un ratón.
Resumen
Goku exige a Blue que deje en paz a Krilin y a Bulma y se las vea con él. El general, entre risitas, hincha los músculos para intimidarle, pero el chico le suelta que solo parece un globo. Bulma intenta ayudar distrayendo a Blue con algo en el techo; quien mira hacia arriba, sin embargo, es Goku, que se lleva una patada de lleno.
El chico se levanta y toma el mando: esquiva, golpea en el estómago y remata con una patada en la mandíbula que le afloja un diente al general. Blue, furioso, recurre a su especialidad. Sus ojos brillan y Goku se queda inmóvil, a merced de sus golpes. Con la cueva temblando cada vez más, el general decide abreviar: saca una escopeta de una cápsula, se la pone a Goku en la cabeza y pregunta dónde está la Bola de Dragón. Bulma confiesa que, según el radar, está en el estanque de al lado. Blue les da las gracias en nombre de la Patrulla Roja y se dispone a disparar de todos modos.
En ese momento un ratón le pasa entre los pies. Blue, que no soporta a los roedores, pierde la concentración y la parálisis desaparece. Goku no desaprovecha la ocasión: cuando el general intenta mirarle a los ojos otra vez, se los golpea con dos dedos y luego lo estampa contra la pared de un puñetazo, dejándolo fuera de combate.
La gruta empieza a venirse abajo. Bulma y Krilin corren hacia el submarino de los piratas, mientras Goku se lanza al estanque. En el fondo encuentra la bola de tres estrellas entre el resto del tesoro, pero solo sube con ella. Blue recobra el sentido, ve el oro y se cree rico justo antes de desaparecer bajo un derrumbe. Goku corre por galerías que se desmoronan buscando el camino al muelle, mientras en el submarino Bulma decide que no se puede esperar más y quiere irse sin él, ante las protestas de Krilin.
Nuestro análisis
Es el cierre natural del combate con Blue y una de sus escenas más recordadas. El ratón que salva a Goku es humor muy de Toriyama: el general más temible de la Patrulla Roja, con poderes que nadie más tiene, se desmorona por una fobia de dibujos animados. Es un gag, pero dice mucho del personaje, todo apariencia y control, que se hace pedazos en cuanto el control se le escapa.
El combate en sí está bien dosificado. Goku gana en lo físico sin discusión, y la única forma que tiene Blue de darle la vuelta es hacer trampa. El golpe en los ojos, con los dedos en tijera, es la respuesta perfecta: Goku anula la mirada de la manera más directa posible.
El final, con la huida de la gruta y Bulma dispuesta a abandonar a su amigo, prepara bien el episodio siguiente. Su decisión no la deja en buen lugar, pero encaja con el instinto de supervivencia que le hemos visto tantas veces.
Curiosidades
- El episodio adapta el capítulo 77 desde la página 12, el capítulo 78 y las dos primeras páginas del capítulo 79 del manga de Akira Toriyama. En Japón obtuvo un 26,6% de cuota de pantalla.
- En el manga la bola está bajo una roca; en el anime está encajada en la boca de un esqueleto en el fondo del estanque. El despertar de Blue ante el tesoro también es un añadido del anime.
- Es el primer episodio que usa música compuesta para la primera película de Dragon Ball, La leyenda del dragón Xerón.
¿Sabías que…? En la versión japonesa, para distraer a Blue, Bulma grita que en el techo hay unos pandas de pícnic.
