
El cuarto episodio de Dragon Ball, estrenado en Japón el 19 de marzo de 1986, presenta a Oolong, el cerdito cambiaformas que se convertirá en un fijo de la serie. El título original significa «Oolong, el demonio secuestrador»; en España se tituló «Oolong el secuestrador». Es también el primer capítulo en el que Pilaf y sus secuaces no aparecen en absoluto.
Resumen
Bulma sigue enfadada por no poder montar en la nube Kinto y, distraída, se despeña con la moto por un terraplén. Una de las bolas se le cae del bolso y se ilumina: un poco más adelante hay un pueblo, y hacia allí los llevaba el radar. Parece desierto. Goku echa abajo la puerta de una casa y un hombre aterrado le descarga un hacha en la cabeza que solo le deja un chichón: lo había confundido con Oolong, que venía a llevarse a su hija.
Los vecinos lo explican todo. Oolong es un monstruo capaz de cambiar de forma que ya ha raptado a tres chicas y ahora exige una cuarta. Una anciana del pueblo tiene la bola de seis estrellas, una herencia familiar de la que no quiere separarse. Bulma le propone un trato: ella y Goku derrotarán al monstruo y traerán de vuelta a las chicas, y a cambio se quedarán con la bola.
El plan es sencillo: Goku se disfraza de novia y espera a Oolong en lugar de la chica. El monstruo llega convertido en un demonio con esmoquin y un ramo de flores, y luego se transforma en un joven apuesto que deja a Bulma embobada. El engaño se descubre cuando la «novia» necesita hacer pis y lo hace de pie. Oolong se convierte en un toro gigantesco, pero en cuanto Goku se pone en guardia sale corriendo. A las afueras del pueblo Goku solo encuentra un cerdito que le indica el camino equivocado: es Oolong en persona, con su verdadero aspecto. Su secreto es que sus transformaciones duran como mucho cinco minutos.
Desenmascarado, el cerdito intenta un farol y reta a Goku a romper tres ladrillos con una mano: el niño los parte con un dedo. Oolong huye convertido en murciélago y luego en cohete, perseguido por Goku en la nube, hasta que se cumplen los cinco minutos y cae en picado. Atrapado, lleva a todos a su «cabaña», que en realidad es una mansión. Las chicas raptadas están estupendamente: viven a cuerpo de rey, lo tratan como a un criado y Oolong suplica a sus padres que se las lleven. La anciana cumple su palabra y entrega la bola de seis estrellas.
Nuestro análisis
Es el primer episodio construido como una aventura autoconclusiva: un pueblo, un monstruo, un plan y un giro final. El giro es lo mejor. Esperamos un ogro y encontramos un cerdito cobarde; esperamos prisioneras desesperadas y encontramos a tres chicas consentidas que han arruinado a su secuestrador. Es el humor de Toriyama en estado puro, que desmonta los tópicos de los cuentos justo mientras los representa.
Oolong es además un guiño evidente a la novela china Viaje al Oeste, punto de partida de la serie: es la versión de Toriyama de Zhu Bajie, el cerdo glotón y perezoso que acompaña al Rey Mono. Su nombre, como el de Puar, viene de un tipo de té.
La dirección de Minoru Okazaki saca todo el partido a las transformaciones, que se convierten en una cadena de gags visuales: el demonio elegante, el galán, el toro, el cohete. Las diferencias con el manga son mínimas. En el cómic el pueblo se encuentra con el radar, sin la caída de Bulma, y la anciana entrega la bola cuando el grupo se pone en camino hacia la mansión, no después de comprobar que las chicas están bien.
Curiosidades
- Con un 27,9 % de cuota de pantalla, es el episodio más visto de los siete primeros en Japón.
- En la mansión de Oolong aparecen los caracteres 烏龍, el nombre del té oolong en chino y en japonés.
- El límite de cinco minutos tiene explicación: a Oolong lo expulsaron de la escuela de transformaciones por robarle las bragas a la profesora, antes de terminar su formación.
¿Sabías que...? Muchos años después, en un episodio de Dragon Ball GT, es Trunks quien se disfraza de novia para engañar a un monstruo que amenaza un pueblo, y Goku recuerda que él hizo lo mismo con Oolong.
