
El vigésimo episodio de Dragon Ball, emitido en Japón el 9 de julio de 1986, es la hora de la verdad para los alumnos del Maestro Roshi. A las eliminatorias del 21.º Torneo de Artes Marciales se presentan 137 luchadores para ocho plazas, y Goku y Krilin, que en ocho meses no han aprendido ni un solo golpe, descubren en qué se han convertido. El título japonés lo pregunta sin rodeos: ¿saldrá a relucir la fuerza del entrenamiento?
Resumen
El público no puede entrar en el edificio de las eliminatorias, así que Bulma se las apaña: obliga a Oolong a hacer de taburete para asomarse a una ventana alta, con Puar revoloteando a su lado. Dentro, un monje explica las reglas. Los participantes se dividen en cuatro grupos y de cada uno pasan dos; se pierde saliendo del ring, perdiendo el conocimiento o rindiéndose, está prohibido matar y usar armas, y cada combate dura como máximo un minuto. Goku saca el número 70 y Krilin el 93, los dos en el grupo 3 pero lejos el uno del otro; Yamcha tiene el 35, en el grupo 2.
Goku pelea el primero, contra un gigante bigotudo que le llama hormiga. Pasa a toda velocidad junto a él, le da un toquecito en la pierna y el gigante cae solo fuera del ring. Los demás luchadores creen que ha sido un accidente; Yamcha sabe muy bien lo que ha visto. Después, dos alumnos del templo Orin reconocen a Krilin y se burlan de él: huyó llorando y no tenía talento. El más alto descubre que es su rival y se relame pensando en la revancha.
Krilin sube al ring temblando. Al primer puñetazo salta del susto, pero al caer el instinto toma el mando: de una patada manda a su antiguo verdugo por encima del grupo vecino y a través del muro exterior. Por el agujero que ha abierto, Bulma y los demás pueden seguir por fin las eliminatorias sin taburetes. Mientras tanto Roshi, que dijo que iba al baño, no aparece.
Los combates pasan volando. Yamcha tumba a un gigante con una patada en la cabeza; Krilin se despista, encaja una lluvia de golpes, se levanta fingiendo ser un zombi y hace huir a su rival. En los combates decisivos, Yamcha vence a un hombre lobo y se convierte en el primer finalista; Goku hace tropezar a un luchador de kung-fu y lo saca del ring; Krilin derriba a un hombre oso, que agita la bandera blanca. Los tres están entre los ocho, y justo en ese momento Roshi reaparece detrás de Bulma.
Nuestro análisis
Es uno de los episodios más satisfactorios de la saga, porque recompensa de golpe ocho meses de espera. Hemos visto a los chicos arar, nadar y repartir leche sin saber para qué servía; aquí lo descubrimos con ellos. La escena del gigante que cae tras un toquecito está muy bien construida, con los demás luchadores achacándolo a la casualidad.
El corazón emocional, sin embargo, es Krilin. El anime había preparado el terreno con el recuerdo de los abusones del templo Orin, y la patada que manda a su verdugo a través del muro es una pequeña catarsis. Que sea un gesto instintivo, casi involuntario, lo hace aún más creíble: Krilin no sabía que se había vuelto tan fuerte.
Los gags de Bulma y Oolong en la ventana estiran el metraje, pero dejan al público fuera, como en la realidad. El agujero en el muro que resuelve el problema es una solución muy de Toriyama.
Curiosidades
- El episodio adapta la segunda mitad del capítulo 33 y el capítulo 34 del manga de Akira Toriyama y en Japón obtuvo un 24,4% de cuota de pantalla, la más alta de la saga hasta entonces.
- En el anime, el monje dice que el torneo se celebra cada cinco años; el siguiente, sin embargo, llegará tres años después.
- El luchador de kung-fu al que Goku vence en su combate decisivo practica el estilo «Colmillo de León».
¿Sabías que…? Después de vencer al gigante, Goku aconseja a Krilin que no use toda su fuerza contra rivales que no lo merecen. Luego, ante los abusones del templo Orin, cambia de opinión: con esos sí.
Personajes
- Goku
- Krilin
- Yamcha y Puar
- Bulma
- Oolong
- Maestro Roshi
