
El decimonoveno episodio de Dragon Ball, emitido en Japón el 2 de julio de 1986, cierra los ocho meses de entrenamiento y lleva a Goku y a Krilin a las puertas del Torneo de Artes Marciales. Es un episodio de transición, pero lleno de pequeñas recompensas: la roca que por fin se mueve, los caparazones que caen, el primer viaje en avión de Goku y el reencuentro con Bulma, Yamcha y los demás.
Resumen
Los días y los meses pasan entre repartos de leche, campos, obras y dinosaurios, hasta que el esfuerzo se vuelve rutina. En la cena, Roshi vuelve a intentar propasarse con Lunch, pero la mesa se le cae encima. A menos de un mes del torneo, Goku le arrastra hasta la gran roca: primero él y después Krilin consiguen moverla. El maestro, que nunca creyó de verdad que lo lograrían, admite que no tiene técnicas que enseñarles. La base de su escuela son los ejercicios de estos siete meses: el combate solo es la forma de expresar la fuerza adquirida, y cada uno debe construir su propio estilo. Para el último mes, los caparazones doblan su peso y pasan a 40 kilos.
Mientras tanto Yamcha, que lleva un mes entrenando solo en la montaña, vuelve a la ciudad justo a tiempo para salvar a Bulma de un camión. Ella, que no le reconoce con el pelo largo y desaliñado, primero le riñe por dejarla sin noticias y luego le deja claro que el pelo largo está pasado de moda.
El día antes del torneo, Goku y Krilin se quitan por fin los caparazones: se sienten ligerísimos y de un salto llegan altísimo. Lunch les regala dos trajes elegantes con sombrero, y los tres viajan en avión. Goku mira por la ventanilla y, de noche, confunde las luces de la ciudad con un suelo que brilla, mientras Krilin se avergüenza de él. En la inscripción, el encargado no se cree que dos niños quieran combatir de verdad. Allí Goku se reencuentra con Yamcha, ahora con el pelo corto, y después con Bulma, Oolong y Puar. Roshi intenta aprovecharse enseguida de Bulma, que lo tumba con un enorme mazo de madera.
A la mañana siguiente, antes de las eliminatorias, el maestro entrega a los chicos los uniformes de la escuela. Las eliminatorias se celebran a puerta cerrada, sin público, mientras que los ocho finalistas pelearán al aire libre ante los espectadores.
Nuestro análisis
La escena clave es la conversación ante la roca. Pillado a contrapié, Roshi tiene que decir la verdad: no hay técnica secreta, la escuela de la Tortuga es el trabajo hecho hasta ahora. Es toda una declaración de principios que recorre Dragon Ball, donde la fuerza siempre nace del esfuerzo y el estilo es personal. Que el maestro la suelte casi para salvar la cara la hace además divertida.
El anime añade la trama de Yamcha y Bulma, con el rescate del camión y el corte de pelo. Es material ligero, pero da una pequeña historia al cambio de imagen de Yamcha y mantiene viva a la pareja. Lo demás, con el avión, las luces de la ciudad y la inscripción, es un buen ejemplo de cómo la serie usa los ojos de Goku para que un mundo conocido parezca nuevo.
El salto tras quitarse los caparazones es una imagen sencilla y perfecta: ocho meses de esfuerzo resumidos en un instante de ligereza.
Curiosidades
- El episodio adapta el capítulo 32 y las primeras páginas del 33 del manga de Akira Toriyama y en Japón obtuvo un 19,7% de cuota de pantalla.
- Según la sinopsis oficial de Toei Animation, el torneo se celebra en la isla Papaya.
- El uniforme que Roshi entrega a los chicos, con el kanji de la tortuga en la espalda, se convertirá en la indumentaria más reconocible de Goku.
¿Sabías que…? Goku no reconoce a Yamcha con el pelo corto: solo cae en la cuenta cuando su amigo adopta la postura de su puño del lobo.
Personajes
- Goku
- Krilin
- Maestro Roshi
- Lunch
- Bulma
- Yamcha y Puar
- Oolong
