
El vigésimo primer episodio de Dragon Ball, emitido en Japón el 16 de julio de 1986, abre la fase final del 21.º Torneo de Artes Marciales. El sorteo compone el cuadro y, en el primer combate, Krilin se enfrenta al rival más asqueroso posible: Bacterian, un gigante que no se ha lavado en su vida y pelea con su peste. Le salvará una observación de Goku tan sencilla como absurda.
Resumen
Terminadas las eliminatorias, Goku y Krilin se reúnen con sus amigos entre la multitud. Roshi asegura que se perdió al volver del baño, luego regala a Bulma una camiseta de recuerdo y le pide tocarla a cambio: ella lo manda por los aires de un gancho. Los altavoces llaman a los ocho finalistas a la sala principal y, en cuanto los chicos se van, el maestro también desaparece.
En la sala, Goku se reencuentra con Yamcha y observa a los demás finalistas: un hombre con turbante sumido en la meditación, una chica guapa que ignora a un viejecito muy pesado y, sobre todo, un gigante mugriento rodeado de moscas. Yamcha explica que se llama Bacterian y que obliga a sus rivales a taparse la nariz, de modo que no pueden usar las manos. Para Goku, con el olfato de un perro, es una tortura.
El sorteo fija los enfrentamientos: Krilin contra Bacterian, Yamcha contra el anciano Jackie Chun, Ranfan contra Nam y Goku contra Giran. El presentador se atasca al leer el nombre de Goku y Yamcha tiene que ayudarle. Las reglas son sencillas: pierde quien sale del ring, quien se queda en el suelo diez segundos o quien se rinde, y está prohibido golpear los ojos y la entrepierna. El ganador se llevará 500.000 zenis. Antes de empezar, Goku pide comida y vacía decenas de platos.
Ante el público, el presentador anuncia a Krilin, con 13 años el participante más joven, y a Bacterian, «el hombre que nunca se ha bañado». Bacterian le echa el aliento, luego le apunta con un dedo recién sacado de los calzoncillos y Krilin se desmaya. Se levanta, pero el gigante lo estruja, se le sienta encima y lo remata con una ventosidad. Mientras el árbitro cuenta, todo el público anima al chaval. Goku tiene una idea y le grita que el olor solo está en su cabeza, porque él no tiene nariz. Krilin lo piensa, se da cuenta de que es verdad y se levanta. Esquiva un escupitajo, golpea a Bacterian en la sien y, para rematar, le devuelve el favor con un pedo en la cara. Bacterian se rinde.
Nuestro análisis
Es el episodio más escatológico de la saga, y a quien no aguante ese tipo de humor se le hará cuesta arriba. Pero bajo los gags late una idea muy de Dragon Ball: hay rivales que no se vencen solo con músculo, a veces basta con mirar el problema de otra manera. La broma de la nariz de Krilin, que efectivamente no tiene dibujada, es una genialidad de Toriyama, porque convierte el diseño del personaje en un arma.
El sorteo es el verdadero momento clave. En pocos minutos la serie pone sobre la mesa a los ocho finalistas, cada uno con un rasgo reconocible, y prepara las historias de los próximos episodios: la meditación de Nam, la coquetería de Ranfan y el anciano misterioso que se parece demasiado a alguien.
También es bonito el detalle del público animando a Krilin. Hasta ayer era el pequeño del que abusaban en el templo Orin; hoy es el favorito de la grada.
Curiosidades
- El episodio adapta los capítulos 35 y 36 del manga de Akira Toriyama y en Japón obtuvo un 24,8% de cuota de pantalla.
- El presentador lee los kanji del nombre de Goku, 孫悟空, como «Mago Gosora»: un error posible en japonés, donde los mismos caracteres admiten varias lecturas.
- El sumo sacerdote del templo que acoge el torneo inaugura la fase final con un discurso de una sola palabra: un solemne «guau» que tumba a todo el público.
¿Sabías que…? El título japonés del episodio es el primero de la serie que lleva el nombre de Krilin, Kuririn.
Personajes
- Krilin
- Goku
- Bacterian
- Maestro Roshi / Jackie Chun
- Yamcha y Puar
- Bulma y Oolong
- Nam, Ranfan y Giran
