Dragon Ball episodio 17: «Repartidores de leche»

Dragon Ball episodio 17: empieza el entrenamiento de Roshi, con kilómetros de reparto de leche, y Goku oye hablar del Torneo de Artes Marciales. Resumen.

Actualizado el 19 de octubre de 2026Lectura: 4 min

El decimoséptimo episodio de Dragon Ball, emitido en Japón el 18 de junio de 1986, es aquel en que el entrenamiento empieza de verdad. El primer ejercicio del Maestro Roshi parece una broma: repartir leche. Solo que la ruta cruza media isla, entre escaleras interminables, barrancos, desiertos, ríos y dinosaurios. Y en lo alto de ese recorrido Goku oye hablar por primera vez del Torneo de Artes Marciales.

Resumen

A las cuatro y media de la mañana suena el despertador. Roshi va a despertar a Goku, que duerme en la cama de Lunch porque no hay futones para todos, pero bajo las sábanas encuentra a la versión rubia de la chica. Despertada de golpe, dispara a Goku, que responde con una patada que la devuelve al sueño.

Antes de salir, Roshi expone la filosofía de su escuela: no entrenan para ganar peleas ni para impresionar a las chicas, sino para vivir sanos y alegres, y estar listos para plantar cara a quien los amenace a ellos o a los inocentes. Krilin asiente; Goku no entiende nada, así que el maestro lo resume: entrenar al máximo y disfrutar de la vida. Ahora Goku lo pilla.

La primera parada es la casa del lechero. Cada chico coge una caja de botellas. Los dos primeros kilómetros se hacen dando saltitos y el tramo siguiente en zigzag entre los árboles; cuando Krilin intenta atajar en línea recta, se encuentra al maestro esperándole y tiene que volver atrás. Después llega una escalinata altísima hasta un templo en lo alto de un peñasco. En un descanso, Roshi cuenta que el abuelo Gohan y Ox-Satán también repartían leche así cuando eran sus alumnos, y Goku arranca de nuevo con energías renovadas.

Arriba los recibe el monje del templo. Roshi le cuenta que, si los chicos se esfuerzan, dentro de ocho meses podrán participar en el Torneo de Artes Marciales. Goku nunca ha oído hablar de él, y Krilin le explica que allí se reúnen los mejores luchadores del mundo para decidir quién es el número uno «bajo el cielo». El maestro aclara que el objetivo no es ganar, sino usar el torneo como estímulo. Mientras, en la ciudad, Yamcha derrota uno tras otro a los luchadores de un dojo con su puño del lobo, pensando en Goku.

La ruta sigue por un tronco tendido sobre un barranco, un desierto, un río embravecido y un sendero donde los persigue un dinosaurio. De vuelta en casa y agotados, los chicos descubren que eso solo era el entrenamiento del amanecer, que repetirán cada día durante ocho meses. Ahora toca el de la mañana.

Nuestro análisis

Aquí Dragon Ball encuentra uno de sus esquemas más imitados: el entrenamiento que no parece un entrenamiento. Roshi no enseña golpes, pone a los chicos a trabajar de recaderos, y el espectador solo entiende el sentido más adelante. Es una idea que debe mucho al cine de kung-fu de Hong Kong que Toriyama adoraba, y que muchos mangas de lucha retomarán.

El episodio tiene además el mérito de dar a Goku una meta que no son las Bolas de Dragón. El torneo es un horizonte concreto, con fecha y rivales, y cambia el ritmo de la serie. La escena del templo funciona precisamente porque Goku no sabe nada: descubrimos qué es el torneo a la vez que él.

Flojea el inserto de Yamcha en el dojo, añadido por el anime para recordarnos que él también se prepara. Es útil, pero corta el ritmo de lo que, por lo demás, es una carrera sin respiro.

Curiosidades

  • El episodio adapta un solo capítulo del manga de Akira Toriyama, el 30, y en Japón obtuvo un 22,6% de cuota de pantalla.
  • El nombre japonés del torneo, Tenka'ichi Budōkai, viene a significar «reunión de artes marciales del número uno bajo el cielo».
  • El lechero de la isla, como tantos habitantes del mundo de Toriyama, es un animal antropomorfo: una vaca.

¿Sabías que…? Cuando Goku saluda al monje con un seco «ossu», Roshi le da un bastonazo en la cabeza y le obliga a decir el más educado «ohayō gozaimasu». Es una de las primeras lecciones de modales del maestro.

Personajes