
El episodio 150 de Dragon Ball, emitido en Japón el 22 de marzo de 1989, continúa la búsqueda del abanico que debería salvar a Ox-Satán de las llamas. Goku y Chichi siguen las instrucciones de un viejo libro y acaban dentro de un volcán, tras la pista de un pájaro legendario. El título original significa «La fantasmal ave comefuego».
Resumen
En la Kame House no hay nadie: el Maestro Roshi todavía no ha vuelto del torneo. Solo está la tortuga Umigame, que confirma la mala noticia: el abanico se tiró hace mucho tiempo. A cambio, saca un viejo libro del maestro que explica cómo fabricar uno nuevo. El ingrediente principal son las plumas del ave comefuego, que vive en el monte Kiwi, un volcán en una isla del sur.
Goku y Chichi parten en la nube Kinto y se adentran en las cuevas del volcán. Un lagarto gigantesco los ataca, pero Goku lo calma a base de caricias. Un poco más adelante, Chichi resbala de una cornisa y cae junto a un huevo enorme, vigilado por un anciano estudioso que vive allí abajo. Es un huevo de ave comefuego, explica el viejo, y seguramente el último: una erupción acabó con todos los demás ejemplares, y él lleva años intentando que eclosione.
No son los únicos interesados. Pilaf, Shu y Mai aparecen atravesando la roca en una perforadora: quieren el huevo para venderlo a precio de oro. Intentan tomar a Chichi como rehén, pero la chica se libra sola y deja fuera de combate a los dos secuaces, mientras Goku convierte su máquina en chatarra. Mai, entretanto, empieza a sospechar que conoce a ese chico, y la banda sale corriendo en cuanto comprende quién es.
La perforadora destrozada sacude la montaña y el volcán despierta. Justo entonces un ave comefuego adulta atraviesa una pared, se alimenta de las llamas y rompe el cascarón: sale un polluelo, y los dos pájaros se alejan volando. Goku abre una salida en la roca con un Kame Hame Ha y pone a salvo a Chichi y al estudioso. Pero las plumas siguen siendo un sueño: fuera del calor del volcán no se pueden recoger, y un ave que vive del fuego difícilmente podría apagarlo. El libro, en resumen, era un cuento. El estudioso, eso sí, ha oído que el abanico está en una montaña helada del norte, y la pareja se pone de nuevo en camino. Chichi, mientras tanto, se ha guardado un trozo del cascarón.
Nuestro análisis
Es el episodio más clásico del grupo: una misión, una cueva, un monstruo, los villanos de siempre y un giro final. Funciona sobre todo gracias a la pareja. Goku sigue siendo el de siempre, pero Chichi no es ninguna damisela en apuros: cuando la banda de Pilaf la toma como rehén, se las arregla sola. Es un pequeño adelanto de quién mandará de verdad en casa de los Son durante Dragon Ball Z.
La vuelta de Pilaf, Shu y Mai tiene un aire nostálgico. La banda que abrió la serie reaparece justo al final, tan codiciosa y torpe como siempre, y huye ante un Goku ya mayor al que al principio casi no reconoce. El trozo de cascarón que guarda Chichi, en cambio, parece un detalle sin importancia: será clave en el último episodio.
Curiosidades
- Episodio original del anime, sin equivalente en el manga. En Japón obtuvo un 16,9% de cuota de pantalla.
- Guion de Keiji Terui, dirección de Yoshihiro Ueda y dirección de animación de Tomekichi Takeuchi.
- En Hispanoamérica el episodio se tituló «El ave traga fuego», y en el doblaje inglés de Funimation, The Fire-Eater.
- Umigame reconoce a Goku ya crecido, pero no parece acordarse de Chichi, a la que había conocido de niña en el episodio 8.
¿Sabías que…? En japonés, hikuidori, «ave que come fuego», es también el nombre común del casuario. Y el volcán donde vive se llama monte Kiwi: dos pájaros reales detrás de uno inventado.
