
El episodio 123 de Dragon Ball, emitido en Japón el 17 de agosto de 1988, abre la saga de Piccolo Jr. Piccolo Daimaō ha muerto y el mundo respira, pero Shenlong también ha desaparecido, y con él la esperanza de resucitar a los amigos de Goku. Y lejos de la fiesta, la herencia del demonio está a punto de salir del cascarón.
Resumen
En el campo de batalla, Ten Shin Han recoge el bastón Nyoibō de Goku mientras llegan Bulma, Yamcha y Lunch. Goku, hecho polvo, vuelve a la Torre de Karin a hombros de Yajirobe. Todo el planeta celebra su liberación, y en su casa Chichi está convencida de que detrás de la victoria está Goku. Bulma, aun sabiendo que el dragón ha muerto, recoge igualmente las Bolas de Dragón, convertidas ya en simples piedras.
A orillas de un río, una pareja de ancianos ve flotar un huevo enorme y se lo lleva a casa: lo toman por un regalo del cielo. Es el huevo que Piccolo Daimaō escupió justo antes de morir.
En la torre, Karin cura las heridas de Goku y se queda de piedra al enterarse de que Shenlong ha sido asesinado. Le explica que quienes murieron a manos de Piccolo y sus demonios no encuentran descanso en el más allá: sin las Bolas de Dragón, esas almas se perderán para siempre. Pero queda una posibilidad. Las bolas las creó Kamisama, que vive en un palacio por encima de la torre, y para llegar hasta él hace falta el bastón Nyoibō.
Goku vuelve al lugar del combate para buscarlo, pero solo encuentra al rey, una nube de periodistas y un sinfín de preguntas. Así que vuela hasta Uranai Baba, que por una vez le adivina el futuro gratis, ya que acaba de salvar el mundo: el bastón está en Kame House. Allí descubre que Lunch lo estaba usando como palo de escoba, lo recupera y vuelve volando a la torre. Mientras tanto, la criatura nacida del huevo prende fuego a la casa de los ancianos y jura venganza: Goku será suyo.
Nuestro análisis
Es un episodio de transición, pero de los que importan. Tras los combates contra Piccolo Daimaō, la primera mitad deja respirar a la serie: fiestas, reporteros, Kame House sin su dueño. Esa casa vacía es lo que da peso al capítulo, porque la victoria de Goku sabe amarga mientras Krilin, Chaoz y el Maestro Roshi sigan muertos.
El gran acierto es convertir el bastón Nyoibō, compañero de Goku desde el primer capítulo, en una llave. Nunca fue un arma cualquiera: es el puente entre la Torre de Karin y el cielo, y el chico lo usaba sin saberlo. Toriyama reinterpreta así el pasado de su propia serie, y el anime le añade el chiste de Lunch barriendo con uno de los objetos más valiosos del mundo.
Queda el nacimiento de Piccolo Jr., resuelto con mucha ironía: dos ancianos bondadosos que acogen al hijo de un demonio como si fuera una bendición. El incendio final deja claro quién es y prepara todo lo que vendrá.
Curiosidades
- El episodio adapta el capítulo 161 a partir de la página 13 y las doce primeras páginas del capítulo 162 del manga de Akira Toriyama. En Japón obtuvo un 14,2% de cuota de pantalla.
- Son exclusivos del anime las celebraciones con Chichi y Ox-Satán, la escena en Kame House, los periodistas alrededor del rey y la pareja que encuentra el huevo. En el manga, cuando Goku vuelve al lugar del combate, no hay nadie.
- En el manga Goku se presenta en el palacio de Uranai Baba dispuesto a vencer a sus luchadores para obtener la consulta gratis, pero ella se la regala porque ya nadie quiere enfrentarse a él.
- En la versión japonesa Karin cura a Goku con unas hierbas medicinales que nunca vuelven a mencionarse. El doblaje estadounidense las convierte en una semilla senzu.
¿Sabías que…? El huevo que baja por el río y que recoge una pareja de ancianos sin hijos es una parodia de Momotarō, el cuento japonés del niño nacido de un melocotón.
Personajes
- Goku
- Piccolo Jr.
- Karin
- Yajirobe
- Ten Shin Han
- Bulma
- Yamcha
- Lunch
- Uranai Baba
- Chichi
