
El episodio 115 de Dragon Ball, emitido en Japón el 8 de junio de 1988, abre el tramo más original de la saga de Piccolo Daimaō. En el manga, Karin guarda el agua ultra divina (Chōshinsui) en lo alto de su torre; en el anime, en cambio, Goku tiene que ir a buscarla a un laberinto de hielo en el extremo norte, con Yajirobe colado por accidente. Es la primera mitad de una prueba que se resuelve en el episodio siguiente.
Resumen
En el King Castle, Piano tiraniza a cocineros y sirvientes: exige un banquete real en un tiempo ridículo y, cuando el resultado no le convence, echa por tierra su trabajo. En lo alto de la torre, Karin le explica a Goku que el agua ultra divina encierra un poder divino capaz de despertar la fuerza oculta de quien la bebe. Está en un laberinto de hielo en el confín norte del mundo, del que muchos no han vuelto. Goku acepta sin dudarlo.
Karin lo despide con una advertencia, que tenga cuidado con la oscuridad, y le señala una de sus vasijas, que sirve de pasadizo hasta el laberinto: para regresar tendrá que volver al mismo punto, y así él podrá subirlo de nuevo. Yajirobe no quiere saber nada, pero mientras hurga entre las vasijas buscando comida acaba en el mismo lugar. Goku se lo encuentra poco después, y siguen juntos por los pasillos helados.
Tras romper una placa de hielo, despiertan a un monstruo de hielo que encaja todos los golpes sin un rasguño. Ni siquiera el Kame Hame Ha le hace nada, así que Goku y Yajirobe huyen por un tobogán interminable y lleno de curvas. En la capital, mientras tanto, Suno atiende a una anciana herida cuando ve pasar a Piccolo con Piano. En el suelo hay un fusil: la tentación de disparar es enorme, pero la niña comprende que no serviría de nada. Lejos de todos, Ten Shin Han sigue entrenando el Mafuba.
Al final del tobogán, Goku y Yajirobe aparecen en una cueva a oscuras y reanudan la marcha. Pero alguien los espera: de entre las sombras surge una figura que Goku jamás pensó volver a ver, el Maestro Roshi.
Nuestro análisis
Un desvío de dos episodios justo cuando la historia corre hacia el combate final podía parecer un freno, pero el capítulo tiene identidad propia. El cambio de escenario es total: tras las ruinas de la capital llegan los pasillos helados del laberinto, un lugar de cuento que devuelve la serie a sus raíces aventureras. Y Yajirobe, glotón y cobarde, es el compañero perfecto para aligerar el tono sin apagar la tensión.
El monstruo invulnerable también tiene sentido narrativo. Si ni el Kame Hame Ha funciona, la prueba no va de músculo: Karin habló de oscuridad, no de rivales a los que vencer, y el episodio deja intuir que a Goku se le pedirá algo distinto de la fuerza. La escena de Suno, con el fusil al alcance de la mano y la decisión de no usarlo, refleja la misma idea a pequeña escala: contra este enemigo, el valor por sí solo no basta.
El cliffhanger final golpea donde más duele: pone delante de Goku al maestro que acaba de llorar.
Curiosidades
- Según Kanzenshuu, el episodio adapta solo las páginas 9-11 del capítulo 151 del manga de Akira Toriyama; el resto es material original. En Japón obtuvo un 15,7% de cuota de pantalla.
- En el manga, Karin ya tiene el agua consigo: el viaje al laberinto, el monstruo de hielo y Darkness solo existen en el anime.
- En el original japonés, el guardián del laberinto se llama simplemente 「闇」 (Yami), «la oscuridad»: justo aquello de lo que Karin advierte a Goku.
- Tras este capítulo la serie descansó una semana: el 15 de junio de 1988 no se emitió ningún episodio, y el 116 llegó el día 22.
- Guion de Michiru Shimada y dirección de Daisuke Nishio, los mismos del episodio 116; el storyboard es de Satoru Kusuda.
¿Sabías que…? El banquete que exige Piano choca con lo que revelará Dragon Ball Z: los namekianos no necesitan comer y les basta con el agua.
Personajes
- Goku
- Yajirobe
- Karin
- Darkness
- Piano
- Piccolo Daimaō
- Suno
- Ten Shin Han
