
El episodio 93 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 29 de mayo de 1991, está construido por completo sobre la espera. Goku mantiene los brazos en alto mientras la Genkidama se forma sobre él, y cada segundo que pasa es un segundo en el que Freezer podría darse cuenta. Cuando por fin ocurre, es Piccolo quien se interpone.
Resumen
La Genkidama crece, pero con una lentitud desesperante: Goku está reuniendo energía no solo de Namek, sino también de los planetas cercanos, y completarla lleva tiempo. Si Freezer entendiera lo que está pasando, todo habría terminado. De momento, el tirano observa con curiosidad a ese Saiyan inmóvil; luego pierde la paciencia y empieza a golpearlo para obligarlo a reaccionar. Goku no baja los brazos e incluso se ríe de su ignorancia.
No muy lejos, Bulma, con el capitán Ginyu todavía convertido en rana entre las manos, recuerda en voz alta la fuerza que Goku ya demostraba de niño.
En el planeta de Kaito, mientras tanto, Recoome, Burter, Jeice y Gurdo ponen a prueba sus técnicas y descubren encantados que son más fuertes que cuando estaban vivos. Destrozan las cosas de Kaito y maltratan a Bubbles y a Gregory, hasta que el dueño de la casa sale y les ordena que se marchen. Recoome se burla de él y Kaito lo desafía, pero justo entonces percibe que Goku está usando la Genkidama.
En Namek, Freezer decide acabar con el Saiyan. Piccolo, que ha comprendido la estrategia de su amigo, pide a Gohan y a Krilin que le transfieran la energía que les queda. Freezer está a punto de clavarle un rayo entre los ojos a Goku cuando ve, reflejada en el agua, la luz de la esfera, y levanta la vista al cielo. Es el momento de Piccolo: una patada en la cara manda al tirano al mar. Freezer emerge furioso y fija su atención en el namekiano, mientras en el planeta de Kaito Yamcha, Ten Shin Han y Chaoz deciden enfrentarse ellos solos a las Fuerzas Especiales Ginyu.
Nuestro análisis
Es el episodio en el que la Genkidama se convierte en una cuestión de tiempo, y ahí encuentra el anime su excusa para estirar. En el manga, el capítulo 315 se sostiene sobre la tensión de una carga que nunca termina; la serie la diluye añadiendo la energía de los planetas vecinos, que en el cómic no aparece, y alternando el duelo con dos líneas secundarias inventadas: Bulma charlando con la rana y las Fuerzas Especiales Ginyu arrasando el planeta de Kaito. Las dos son relleno confirmado, y la segunda seguirá dos episodios más.
El resultado es un ritmo extraño, que salta del suspense auténtico al sketch cómico. La escena del reflejo en el agua, sin embargo, es uno de los detalles más bonitos de todo el combate: Freezer no percibe el ki y descubre la amenaza solo por un accidente visual. Toriyama había sembrado esa debilidad episodios antes, cuando Goku se dio cuenta de que el tirano no podía seguirlo sin verlo.
El verdadero protagonista, de todos modos, es Piccolo. El título japonés habla de un ataque de cobertura «a costa de su vida», y eso es justo lo que hace: carga con la energía de los demás sabiendo que no puede ganar, solo para regalarle a Goku unos segundos más. Es el final de un camino que empezó como enemigo jurado de Goku: quien quería matarlo ahora arriesga la vida para que gane.
Curiosidades
- Adapta el capítulo 315 del manga. Guion de Hiroshi Toda, dirección de Kazuhito Kikuchi y dirección de animación de Masahiro Shimanuki, con un 22,4% de cuota de pantalla en Japón.
- El recuerdo de Bulma, con imágenes de Goku niño entrenando con el Maestro Roshi, es material exclusivo del anime.
- En Hispanoamérica se tituló «¡No dejes escapar esta oportunidad! Pikoro ayuda a Gokū».
¿Sabías que…? Pocos episodios antes Piccolo se había fusionado con Nail, el último guerrero namekiano superviviente: en parte gracias a esa unión puede plantar cara a Freezer, aunque sea un instante.
