
El episodio 60 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 5 de septiembre de 1990, es casi entero de Bulma: secuestrada por dos soldados de Freezer, tiene que salir del apuro con la única arma que le queda, su ingenio. Mientras tanto, Goku termina a bordo de su nave el entrenamiento a cien veces la gravedad terrestre, y las Fuerzas Especiales Ginyu están cada vez más cerca.
Resumen
Bulma está en manos de dos esbirros de Freezer y no piensa resignarse. Primero muerde a uno, luego intenta escapar y, al final, escucha su conversación y descubre que no saben nada de las Bolas de Dragón. Ahí encuentra la salida: les cuenta que con las bolas se puede pedir un deseo, por ejemplo volverse más fuertes que el propio Freezer. Los dos pican el anzuelo y le exigen que los lleve hasta las que faltan.
Bulma se pone su traje de buceo y los guía hasta el fondo del mar, asegurando que allí abajo hay una bola escondida. En realidad los conduce a la guarida de un cangrejo gigante y deja que confundan sus huevos con Bolas de Dragón. Mientras los soldados se afanan, ella recupera la bola de cuatro estrellas, derrumba la cueva con un pequeño misil y vuelve a la superficie. Los dos logran salir, pero el cangrejo, furioso por sus huevos, los atrapa y los arrastra otra vez bajo el agua. Poco después, a Bulma casi se le escapa de nuevo la bola, que rueda hacia el mar.
En el espacio, Goku pone a prueba lo que ha ganado durante el viaje. Con el Kaioken crea una esfera de energía y la lanza al campo gravitatorio de la máquina, que la hace girar por la sala; después carga un Kame Hame Ha. Los dos ataques acaban dándole a él, uno en el pecho y otro en la espalda, y los aguanta como si nada.
En Namek, Gohan convence a Krilin de volar más rápido hacia la casa de Gurú, pero el aumento de energía llama la atención de Vegeta. Al príncipe le extraña que no vayan a por sus bolas y decide seguirlos, llevándose una bola por si acaso. Mientras tanto, las Fuerzas Especiales Ginyu ya están a una hora del planeta.
Nuestro análisis
Es el típico episodio de transición, y no lo disimula: adapta apenas unas páginas del manga y rellena el resto con una historia nueva. La sorpresa es que el relleno funciona, porque parte de una pregunta legítima: ¿qué hace Bulma mientras los demás pelean? Toriyama la deja en su escondite durante semanas; el anime le regala media hora en la que vuelve a ser la chica decidida de la primera serie, la que engaña a sus enemigos con una mentira bien armada.
En el manga no hay nada de esto: el secuestro, el cangrejo gigante y la huida submarina son invenciones del anime, igual que la prueba de Goku con el Kaioken en la nave. Esta última escena, sin embargo, tiene sentido narrativo. Prepara al espectador para lo que viene: el Goku que aterrizará en Namek ya no es el que se enfrentó a Vegeta en la Tierra, y la serie empieza a demostrarlo antes incluso de su llegada.
Los fans veteranos tienen además un pequeño regalo. Cuando la capturan, Bulma recuerda sus viejas desventuras, incluidas las de Pilaf: es una de las rarísimas veces en que la banda del emperador aparece en Dragon Ball Z.
Curiosidades
- Adapta el final del capítulo 270 y las dos primeras páginas del 271, con un 22,9% de cuota de pantalla en Japón.
- El guion es de Katsuyuki Sumisawa, la dirección de Yoshihiro Ueda y la dirección de animación de Mitsuo Shindō.
- En Hispanoamérica se tituló «La inquebrantable voluntad de Gokū», mucho más fiel al título japonés que el de España.
- Aparte de este flashback, la banda de Pilaf solo asoma en Z en unas cartas de juego de la película de Bojack.
¿Sabías que…? El título japonés habla solo de Goku, su Kaioken y su Kame Hame Ha, que ocupan unos pocos minutos; el doblaje de España, en cambio, se lo dedica todo a Bulma.
