
El episodio 267 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 7 de junio de 1995, pone en manos de Goku el arma que debería decidir la guerra: los pendientes Potara. El plan es fusionarse con Gohan, pero un pendiente perdido entre las rocas, la resistencia desesperada de Ten Shin Han y otra trampa de Super Boo lo echan todo a perder. Al final, Goku se queda solo, con un pendiente en la mano y nadie con quien usarlo.
Resumen
En el planeta de los Kaioshin, el Kaioshin anciano hace que Kaioshin y Kibito prueben los Potara con sus propios pendientes. Se funden al instante en Kibito Kaioshin, un dios más alto y mucho más fuerte. Solo entonces el anciano menciona el detalle clave: la fusión es para siempre. Él mismo los usó una vez con una vieja bruja: de ahí su aspecto actual. Después, Goku parte con la Teletransportación.
En la Tierra, Dende cura a Gohan después de que Boo lo estrelle contra el suelo. El monstruo dispara contra el pequeño namekiano; Mr. Satán vacía su pistola contra el ataque, pero quien lo desvía es el Kikoho de Ten Shin Han. Boo responde preparando una enorme esfera de energía para barrerlos a todos.
Goku aparece a espaldas del monstruo y lo parte en dos con un Kienzan, que además le corta la punta de la antena. Mr. Satán, que disparaba con los ojos cerrados, cree que ha sido él. Las piernas de Boo dejan fuera de combate a Ten Shin Han de una patada, y las dos mitades se vuelven a unir. Goku le lanza un pendiente a Gohan, pero el chico no lo atrapa y el Potara desaparece entre los escombros. Para ganar tiempo, Goku se transforma en Super Saiyan 3.
Mientras Gohan busca, la fusión de Goten y Trunks se deshace dentro de Super Boo: el monstruo cambia de aspecto y pierde buena parte de su fuerza. Goku se relaja, convencido de que ahora Gohan puede con él. Pero Boo también lo había previsto. El trozo de antena cortado por el Kienzan se convierte en una masa gomosa, envuelve a Gohan y vuelve a su dueño. Boo absorbe al chico y se vuelve más fuerte que nunca. Desesperado, Goku repasa sus opciones: Ten Shin Han está inconsciente, Dende no es un luchador y el único que queda en pie es Mr. Satán.
Nuestro análisis
El título original habla de un milagro que solo ocurre una vez, y el episodio juega con eso: la fusión con Gohan parece al alcance de la mano y se escapa por un pendiente perdido entre las piedras. Es una derrota casi de comedia física que hace todavía más cruel la verdadera, la absorción. Y Boo, con el cerebro de Piccolo, ha aprendido a guardarse un seguro.
La demostración de los Potara es una pequeña joya cómica. El Kaioshin anciano usa a dos dioses como conejillos de indias y solo después les dice que ya no podrán separarse. Es el mismo truco que Goku le hará a Vegeta en el próximo episodio. El contraste con la danza de la fusión es el verdadero tema: la de Goten y Trunks caduca, y de hecho se deshace justo aquí; la de los Potara no tiene vuelta atrás, y el precio pasa a formar parte de la decisión.
El momento de Ten Shin Han merece un apunte. Un humano que se lanza a un combate de este nivel sabiendo que no puede ganar es un homenaje al reparto clásico, que se quedó atrás hace tiempo pero no ha perdido el valor. El anime le regala un segundo Kikoho que no está en el manga.
Curiosidades
- Adapta el capítulo 501 desde la sexta página y el capítulo 502. Guion de Hiroshi Toda, dirección de Yoshihiro Ueda y dirección de animación de Naoaki Hōjō.
- Obtuvo un 14,8% de cuota de pantalla en Japón.
- En el manga Goku no llega a pelear con Boo en Super Saiyan 3: Gotenks se separa en cuanto se transforma. El anime añade un breve intercambio de golpes.
- En Hispanoamérica se tituló «Ocurre otro milagro».
Personajes
- Goku, el Kaioshin anciano, Kaioshin, Kibito y Kibito Kaioshin
- Gohan, Super Boo y Dende
- Ten Shin Han
- Mr. Satán y Bee
