Dragon Ball Z episodio 253: El monstruo y el cachorro

Dragon Ball Z episodio 253: Majin Boo cura al perrito Bee y promete a Mr. Satán que no matará más, pero dos pistoleros llegan a su casa y disparan al cachorro.

Actualizado el 19 de octubre de 2026Lectura: 4 min

El episodio 253 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 25 de enero de 1995, es el de la promesa. Gracias a un perrito herido y a la paciencia de Mr. Satán, Majin Boo entiende por primera vez que matar está mal y jura dejar de hacerlo. Pero en este mismo episodio aparecen dos asesinos que lo echarán todo por tierra.

Resumen

En el planeta de los Kaioshin, el ritual del Viejo Kaioshin continúa y Gohan empieza a desconfiar de un dios tan poco serio. Goku, mientras devora un bollo al vapor, lo comenta con Kaioshin: tampoco ellos están seguros de que el método vaya a funcionar.

En el templo de Kami-sama, Goten y Trunks se fusionan ya transformados en Super Saiyan y dan vida a Super Gotenks. El poder es enorme, pero la cabeza sigue siendo la misma: en vez de ir directo a por Boo, se pone a dar vueltas a la Tierra a toda velocidad, ocho veces seguidas, por puro capricho. Piccolo lo persigue a duras penas y al final lo convence de ir a por el monstruo, pero ya es tarde: la fusión se deshace antes de llegar a su casa, y Goten y Trunks no tienen más remedio que retirarse.

En casa de Boo, Mr. Satán hace lo imposible por tener contento a su temible compañero de piso, limpiando y cocinando para él. En una de sus salidas destructoras, Boo encuentra un cachorro con una pata rota. Le decepciona que el animal no huya ni le tenga miedo y, casi por capricho, lo cura. El perrito se encariña con él al instante, y el monstruo descubre lo que es tener un amigo. Por la zona, sin embargo, rondan dos pistoleros desquiciados que matan a gente inocente por diversión, entre ellos a una pareja de ancianos.

De vuelta con comida para el perro, Mr. Satán se arma de valor y pregunta a Boo por qué mata a la gente y destruye ciudades. La respuesta desarma: se lo dijeron Bibidi y Babidi. Cuando el campeón le explica que matar a inocentes está mal, Boo decide en el acto que no volverá a hacerlo. Mr. Satán no cabe en sí de alegría, pero la fiesta dura poco: los dos asesinos han salido a cazar a Boo y, mientras el monstruo juega con el perro, uno de ellos dispara a Bee.

Nuestro análisis

El título japonés, una especie de «declaración de niño bueno», resume a la perfección el tono del episodio. Boo no tiene moral, solo órdenes y caprichos. Nadie le había dicho nunca que matar estuviera mal, y basta con que se lo diga la persona adecuada en el momento justo para que pare. Es una de las mejores ideas de la saga: el monstruo más peligroso del universo es, en el fondo, un niño al que nadie educó.

El contraste con los dos pistoleros es deliberado y brutal. Boo acaba de renunciar a matar y, justo después, vemos a dos seres humanos corrientes hacerlo por aburrimiento. Toriyama no le ahorra nada al espectador: el verdadero mal de este episodio no es el del demonio rosa, sino el de los hombres.

El paréntesis de Super Gotenks, con su vuelta al mundo sin sentido, rebaja la tensión, pero confirma el problema que ya conocíamos: la fuerza está ahí, la disciplina no. El título español, en cambio, apuesta por la ternura y se queda con la pareja central del episodio.

Curiosidades

  • Adapta los capítulos 482 y 483, con algunas escenas reordenadas respecto al manga. Guion de Sumio Uetake, dirección de Mitsuo Hashimoto y dirección de animación de Keisuke Masunaga.
  • Obtuvo un 20,7% de cuota de pantalla.
  • Goku comiendo un bollo al vapor mientras charla con Kaioshin es un añadido del anime.
  • En Hispanoamérica se tituló «Majin Buu deja de matar gente».

¿Sabías que…? En Alemania, RTL II se saltó este episodio y el siguiente en su primera emisión, en 2002: tras la masacre en un instituto de Erfurt, la cadena prefirió no emitir el ataque armado contra Mr. Satán.

Personajes

  • Majin Boo, Mr. Satán y el perro Bee
  • Goten, Trunks, Super Gotenks y Piccolo
  • Goku, Gohan, Kaioshin y el Viejo Kaioshin
  • Los dos pistoleros y la pareja de ancianos