
El episodio 247 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 23 de noviembre de 1994, alterna dos tonos opuestos. Por un lado, Majin Boo, libre de Babidi, arrasa ciudades enteras por pura diversión; por otro, Goku, al que solo le queda media hora en la Tierra, empieza a enseñar a Goten y Trunks la técnica que debería salvar el mundo. Lástima que la pose de la fusión sea, como avisa el título japonés, de lo más ridícula.
Resumen
Boo deja caer el cuerpo decapitado de Babidi y lo desintegra con una ráfaga de energía. Ya nadie le da órdenes, y el monstruo rosa vuela de ciudad en ciudad destrozando todo lo que encuentra; un helicóptero militar que intenta atacarlo acaba hecho pedazos. En un momento de calma, para impresionar a una chica, se cambia la cara imitando a una estrella que ha visto en una revista.
En el templo de Kami-sama, Uranai Baba trae malas noticias: al transformarse en Super Saiyan 3, Goku ha gastado casi todo el tiempo que le habían concedido y solo le quedan treinta minutos. Piccolo le pide que salude a Gohan en el Otro Mundo y se disculpa por no haberlo protegido. Después le pregunta si habría podido vencer a Boo. Goku no lo tiene claro, pero reconoce que no quiso resolverlo todo él solo: quiere que la Tierra tenga quien la defienda cuando él ya no esté.
Mientras esperan a Trunks, Goten se entretiene entrenando con Krilin. En el planeta de los Kaioshin, Gohan sigue esforzándose con la Espada Z bajo la mirada de Kaioshin y Kibito. Cuando Trunks aterriza con el radar, la lección puede empezar de verdad.
Goku empieza por lo básico: los dos chicos deben igualar su energía, tanto en estado normal como en Super Saiyan. Luego les enseña la parte más delicada de la danza de la fusión: una serie de poses que hay que ejecutar en perfecta simetría. Goten y Trunks miran la demostración horrorizados, y ni siquiera los adultos parecen creer que esos movimientos puedan dar vida a un guerrero capaz de frenar a Boo.
Nuestro análisis
Es un episodio de transición, pero dice mucho del rumbo de la saga. La respuesta de Goku a Piccolo es su núcleo: tras los Cell Games, donde cedió el protagonismo a Gohan, Goku insiste en que el futuro de la Tierra no puede depender de un muerto con permiso de un día. Renunciar a ganar solo es su manera de ser responsable.
El contrapunto cómico funciona porque es puro Toriyama: la técnica decisiva es también la más vergonzosa de ejecutar, y el asco de los dos niños prepara el carácter de Gotenks, un guerrero poderosísimo y un payaso incorregible. De fondo, Boo enseña su cara más inquietante. No es malvado en el sentido clásico: destruye como un niño rompe sus juguetes, sin odio y sin freno. El Boo malvado, el verdaderamente despiadado, aún no ha nacido, y la serie no llegará a él hasta más adelante.
Curiosidades
- Adapta el capítulo 476 y las tres primeras páginas del 477. Guion de Hiroshi Toda, dirección de Shigeyasu Yamauchi y dirección de animación de Keisuke Masunaga.
- Su 17,9% de cuota de pantalla es el dato más bajo entre los episodios 241 y 250.
- Son añadidos del anime el entrenamiento de Goten con Krilin y el helicóptero destruido por Boo. En el manga, además, la charla entre Goku y Piccolo va antes de la escena de Gohan con la espada.
- En Hispanoamérica se tituló «La técnica de la fusión».
¿Sabías que…? Sumando los 153 episodios de Dragon Ball, este es el episodio número 400 de la saga animada.
