
El episodio 236 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 17 de agosto de 1994, enfrenta por fin a Vegeta con Majin Boo. Con la M de Babidi todavía en la frente, el príncipe de los Saiyan parece llevar la ventaja a base de puñetazos, pero no tarda en descubrir que a este rival no se le puede herir como a cualquier otro. Al final del capítulo está atado, en el suelo y a merced del monstruo.
Resumen
Tras dejar inconsciente a Goku para quedarse con el combate, Vegeta llega al lugar donde Majin Boo acaba de convertir a Dabura en una galleta y comérselo. Empieza con una lluvia de golpes: transformado en Super Saiyan de segundo nivel, machaca a Boo sin descanso y lo hace rodar de un lado a otro. A lo lejos, Piccolo, Krilin, Goten y Trunks miran sin dar crédito, y el namekiano comenta que Vegeta es ya más fuerte que el Gohan que derrotó a Cell. Babidi, flotando en el aire, empieza a inquietarse.
La inquietud le dura poco. Cada abolladura desaparece al instante y Boo se levanta como si nada. Vegeta concentra entonces la energía en una mano y le abre un agujero enorme en el estómago: por un momento el monstruo se queda tendido y Trunks lo celebra, pero la herida se cierra delante de todos. Esta vez, eso sí, Boo se enfada de verdad. Acumula una masa de energía alrededor de su cuerpo y la libera en una explosión que arrasa la zona y deja un cráter gigantesco. Babidi se salva dentro de una barrera, los demás huyen a tiempo y Vegeta recibe el impacto de lleno.
El príncipe sale de ahí ensangrentado y maltrecho. Boo le lanza un rayo por la boca que Vegeta esquiva por los pelos; después se arranca un pedazo de barriga, lo estira como un chicle y se lo enrolla alrededor del cuerpo. Inmovilizado, Vegeta se convierte en un juguete: Boo baila, le da patadas y lo acribilla a golpes. Krilin se pregunta dónde se han metido Goku y Gohan, mientras Piccolo advierte a los chicos de que intervenir solo serviría para que los mataran y para hacer sufrir aún más a Vegeta.
Trunks no le hace caso. Se transforma en Super Saiyan y vuela hacia su padre, y Goten, tras dudar un instante, lo sigue. El episodio se cierra con los dos niños lanzados contra el monstruo al que ningún adulto ha conseguido frenar.
Nuestro análisis
El capítulo hace una cosa sencilla y la hace bien: enseña, antes de explicarlo, por qué Majin Boo es un problema distinto de todos los anteriores. A Freezer y a Cell se les podía vencer con más fuerza o con una técnica mejor; a Boo no. La secuencia del agujero en el estómago está pensada para que el espectador crea, igual que Trunks, que todo ha terminado, y la regeneración posterior corta la respiración. Que la víctima de esta lección sea Vegeta, el personaje que incluso aceptó el control de Babidi con tal de ser más fuerte, la vuelve todavía más amarga.
También funciona el choque de tonos. Vegeta pelea con la seriedad de quien se lo ha jugado todo; Boo responde con bailecitos, risitas y patadas de niño caprichoso. Es una idea de Akira Toriyama que el anime respeta: el rival más peligroso visto hasta ahora en Dragon Ball Z no tiene ninguna intención de tomarse en serio la pelea, y precisamente eso es lo que da miedo.
El final, con Trunks saliendo disparado pese a las advertencias de Piccolo, prepara el terreno para el episodio siguiente, uno de los más importantes de toda la saga. Visto hoy, sorprende lo poco que habla Vegeta: todo el personaje está ya en su cabezonería.
Curiosidades
- Adapta el capítulo 465 y las ocho primeras páginas del 466 del manga. Guion de Masashi Kubota, dirección de Shigeyasu Yamauchi y dirección de animación de Shingo Ishikawa.
- Su 16,0% de cuota de pantalla es el dato más bajo de todos los episodios entre el 216 y el 242.
- Se emitió en Japón dos semanas después del anterior, que salió el 3 de agosto.
- Es un añadido del anime la escena en la que Goten asoma entre las rocas con una lagartija en la cabeza y asusta a Krilin.
- En Hispanoamérica se tituló «Yo acabaré con Majin Buu».
