
El episodio 229 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 15 de junio de 1994, prepara la revancha que los fans esperaban desde la saga de los Saiyan. Majin Vegeta vuelve a atacar al público para obligar a Goku a aceptar el desafío, y Goku llega incluso a amenazar a Kaioshin para que nadie lo detenga. El episodio termina con los dos rivales cara a cara, ambos en Super Saiyan 2.
Resumen
El pánico se apodera del estadio. El público suplica a Mr. Satán que intervenga: el campeón le grita a Vegeta que pare y lo desafía, pero enseguida se echa atrás y le cede el sitio a Goku. Goku, mientras tanto, comprende la verdad: Vegeta no ha sido dominado por la magia, se ha dejado controlar a propósito para ser más fuerte. Para demostrar que va en serio, Majin Vegeta destruye otra parte de las gradas y por poco alcanza a Bulma y a los demás. Goku se transforma en Super Saiyan.
Kaioshin se interpone: el destino del universo importa más que una pelea absurda entre dos Saiyan. Esa palabra hace estallar a Vegeta. Él es el príncipe de su raza y Goku, un guerrero de clase baja; sin embargo, lo ha superado una y otra vez e incluso le ha salvado la vida, una humillación que su orgullo no puede perdonar. Goku acepta el reto y pide a Babidi que los lleve a un lugar donde no haya nadie a quien hacer daño.
Kaioshin no se rinde y se planta delante de los dos. Goku lo apunta con la mano y empieza a cargar una ráfaga de energía, algo que deja sin palabras incluso a Gohan y a Vegeta. El dios cede y se aparta; Goku, consciente de lo mucho que Kaioshin necesita su ayuda, se disculpa y ambos se piden perdón. Babidi traslada entonces a los dos Saiyan a una zona de cañones rocosos.
De vuelta en la nave con Gohan, Kaioshin decide bajar hasta el capullo de Majin Boo para destruirlo antes de que el duelo le dé la energía que necesita. Babidi ordena a Vegeta que lo mate, pero el príncipe se niega: el brujo puede controlar su mente y su cuerpo, nunca el orgullo de un Saiyan. Con una explosión de energía lo expulsa de su cabeza. Antes de separarse, Goku le da a Gohan una semilla del ermitaño, una de las dos que había guardado, y le recuerda que sabe dominar la rabia como hizo contra Cell. Mientras su hijo y Kaioshin se adentran en la nave, Goku y Vegeta se transforman en Super Saiyan 2.
Nuestro análisis
Es el episodio en el que Vegeta dice por fin, sin rodeos, lo que lo consume desde hace años. Su discurso sobre el orgullo herido es uno de sus mejores momentos, porque hace comprensible, aunque no justificable, su decisión de entregarse a Babidi. Y la idea de que la magia puede doblegar el cuerpo de un Saiyan pero no su orgullo le sienta de maravilla: incluso como Majin, Vegeta conserva lo justo de sí mismo para desobedecer.
Goku sale peor parado: amenaza a un dios con tal de tener su combate. Desea esta revancha tanto como su rival, y la escena lo dice sin disimulo. Vista hoy, después de La batalla de los dioses, impresiona todavía más: si Kaioshin hubiera recibido el ataque, se habría llevado a Bills por delante.
Curiosidades
- Adapta el capítulo 457 y las cinco primeras páginas del 458. Guion de Sumio Uetake, dirección de Mitsuo Hashimoto y dirección de animación de Shingo Ishikawa.
- En Japón obtuvo un 19,1% de cuota de pantalla.
- Se emitió tres semanas después del episodio 228: el 1 y el 8 de junio de 1994 no hubo episodios nuevos.
- La intervención de Mr. Satán y una charla entre Goten y Trunks sobre cómo les irá a Gohan, Goku y Vegeta son añadidos del anime.
- Por un error de animación, el halo de Goku desaparece unos instantes mientras habla con Majin Vegeta.
- En Hispanoamérica se tituló «Gokū vs Vegeta».
