
El episodio 218 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 23 de febrero de 1994, cierra dos asuntos pendientes. Videl vuelve a estar en pie gracias a una semilla del ermitaño, y la doble vida de Gohan se acaba delante de sus compañeros de clase: el Gran Saiyaman es él. En el ring lo espera Kibito, que en lugar de pelear le hace una petición inesperada. Es, además, el episodio más visto de toda la serie en Japón.
Resumen
Mientras Goku está en la Torre de Karin, Gohan lleva a Videl a la enfermería. Mr. Satán está furioso: ante los periodistas jura que Spopovich lo pagará caro, aunque en el fondo no entiende cómo es posible. Recuerda el torneo anterior, cuando ese mismo luchador era un rival del montón al que derrotó sin problemas.
El siguiente combate es Gohan contra Kibito, pero el chico pide unos minutos más: Goku todavía no ha vuelto. La espera se alarga porque, en el anime, su padre se lo toma con calma y se da un buen banquete en casa de Karin antes de regresar. En las gradas, Chichi recuerda a todos lo bien que le vendría el dinero del premio. Cuando por fin aparece Goku, Gohan corre a la enfermería y, pese a las protestas de Mr. Satán, le da una semilla a Videl. La chica se cura al instante, ante un padre boquiabierto.
Gohan sube al ring, pero su disfraz ya no da más de sí: la cinta y la capa salieron volando en el episodio anterior, y Sharpner y Erasa, desde las gradas, reconocen a su compañero. Resignado, se quita también las gafas de sol. Kibito no ataca. Quiere ver con sus propios ojos a un Super Saiyan y le pide a Gohan que se transforme allí mismo, delante de todos. Gohan duda, hasta que Piccolo le dice que lo complazca.
Mientras tanto, entre los luchadores, Piccolo revela a Goku, Vegeta y Krilin quién es realmente Shin: el Kaioshin, el dios que está por encima de todos los Kaio. Shin añade una petición que suena a advertencia: pase lo que pase con Gohan, nadie debe intervenir. El chico empieza a concentrar su energía.
Nuestro análisis
El fin de la identidad secreta era inevitable, y llega de la forma más discreta: no con un golpe de efecto, sino con un disfraz que se ha ido deshaciendo pieza a pieza. Para quien disfrutó del paréntesis del Gran Saiyaman, es una pequeña despedida de una de las etapas más ligeras de la serie. A partir de aquí Gohan ya no podrá esconderse, y la historia tampoco se lo permitirá.
El corazón dramático, sin embargo, está en el diálogo entre Shin y los guerreros. Su petición de no intervenir coloca al espectador en la misma posición que Goku: intuimos que algo le va a pasar a Gohan, pero no sabemos qué. Es una tensión construida casi sin acción, y funciona muy bien.
Los añadidos del anime son muchos, del recuerdo de Mr. Satán al banquete de Goku. Este último es el más discutible, porque alarga el sufrimiento de Videl por un chiste, pero al menos da aire a un episodio que, si no, sería pura espera.
Curiosidades
- Adapta el capítulo 443. Guion de Takao Koyama, dirección de Yoshihiro Ueda y dirección de animación de Masayuki Uchiyama.
- Con un 27,5% de cuota de pantalla, es el episodio de Dragon Ball Z con mejor audiencia; la media de la serie fue del 20,5%.
- Son añadidos del anime el recuerdo de Mr. Satán contra Spopovich, sus amenazas ante la prensa, los comentarios de Chichi sobre el premio y la larga comida de Goku con Karin.
- En la emisión original, la mitad del avance final se dedicó a un sorteo de entradas para la segunda película de Broly, estrenada el 12 de marzo de 1994.
- En Hispanoamérica se tituló «Gohan es el Gran Saiyaman».
