
El episodio 133 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 25 de marzo de 1992, cumple lo que promete su título: la pesadilla se hace realidad. Tras una persecución por las montañas del norte, el Dr. Gero llega a su laboratorio y activa a los dos androides que arrasaron el futuro de Trunks. Sus perseguidores alcanzan la puerta con unos instantes de retraso.
Resumen
En su casa, Goku se revuelve en sueños: vuelve a pelear contra C-19 y C-20, hasta que el androide anciano se transforma en un monstruo rosa y elástico que lo estrangula. Chichi, entre lágrimas, intenta calmarlo mientras Yamcha observa preocupado: la medicina aún no ha hecho efecto.
Mientras tanto, Vegeta y Trunks peinan las montañas. El muchacho intenta hacerle entender lo terribles que son C-17 y C-18, pero consigue lo contrario: el príncipe está deseando enfrentarse a ellos. Gohan, que lleva a casa a Bulma y Yajirobe, oye mencionar a su padre y acelera de golpe, inquieto por su salud.
Krilin, Piccolo y Ten Shin Han llegan a la zona que indicó Bulma y se separan para abarcar más terreno. El Dr. Gero, que corre hacia su laboratorio, recibe los disparos de un cazador que lo confunde con un animal; su reacción atrae a Krilin, pero el androide lo sorprende por la espalda y lo deja fuera de combate. Al ver a Piccolo cerca, Gero prefiere no llamar la atención y sigue su camino. Krilin, dolorido, lo sigue hasta la entrada del laboratorio sin poder evitar que se encierre dentro, así que eleva su energía para avisar a los demás.
Dentro, el científico abre las cápsulas de C-17 y C-18 y revela que también se convirtió a sí mismo en cíborg. Los dos androides, sin embargo, no parecen dispuestos a obedecer: C-17 le arrebata a su creador el mando con el que podía apagarlos y lo destruye. Fuera llegan Piccolo, Ten Shin Han y por último Vegeta con Trunks, que le suplica que no entre. Vegeta revienta la puerta.
Nuestro análisis
La mitad del capítulo es material original del anime, y se nota. El sueño de Goku, el vuelo de Gohan y sobre todo el cazador con su escopeta, seguido del choque entre Krilin y Gero, dan aire a un manga que en este punto avanzaba muy deprisa. Algunas ideas funcionan: la pesadilla hace palpable la debilidad del protagonista y el cazador aporta un toque grotesco a una persecución por lo demás lineal. Otras, como el desvío de Gohan, solo sirven para estirar.
El final compensa la espera. Después de dos androides de aspecto mecánico, C-17 y C-18 parecen dos chicos normales, y es justo esa normalidad lo que inquieta. El gesto de C-17 al destruir el mando lo dice todo: Gero acaba de despertar algo que no puede controlar. Es aquí donde el relato de Trunks deja de ser un recuerdo lejano y se convierte en presente.
Curiosidades
- Adapta el capítulo 349 y las tres primeras páginas del 350. Guion de Takao Koyama, dirección de Yoshihiro Ueda y dirección de animación de Tadayoshi Yamamuro, con un 21,3% de cuota de pantalla.
- El cazador que dispara a Gero se parece muchísimo al granjero que apuntó con su escopeta a Raditz en el primer episodio de Dragon Ball Z.
- Cuando C-17 le quita el mando, la mano derecha de Gero aparece intacta, aunque Piccolo se la había arrancado dos episodios antes.
- En Hispanoamérica se tituló «Los androides número 17 y 18 despiertan».
¿Sabías que…? El monstruo rosa y gomoso de la pesadilla de Goku, que estira el brazo para estrangularlo, parece un adelanto de Majin Boo, que no aparecería hasta años después.
