
El decimotercer episodio de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 26 de julio de 1989, lleva a Goku adonde ningún protagonista debería ir a parar: el infierno. Tras caerse dormido del Camino de la Serpiente, aterriza en un mundo de demonios que, más que aterradores, están aburridos y con ganas de juerga. El resultado es un capítulo casi enteramente cómico, con una fruta prohibida como premio.
Resumen
Goku se despierta en un paisaje extraño y comprende que ha caído al infierno. Hambriento como siempre, va directo a un árbol cargado de frutas, pero dos demonios le detienen a garrotazos: son Gozu y Mezu, los guardianes del lugar, y esas frutas están reservadas a Enma. Según ellos, quien come una se queda saciado durante muchísimo tiempo, y precisamente por eso no son para cualquiera.
Goku pregunta cómo volver al Camino de la Serpiente, y los dos demonios, que no tienen nada mejor que hacer, deciden divertirse con él. Si gana sus desafíos, le enseñarán el camino. El primero es un combate de sumo con Gozu, que Goku gana. El segundo es una carrera contra Mezu, convencido de ser imbatible: Goku también la gana, en parte con las piernas y en parte con astucia.
Derrotados y molestos, Gozu y Mezu le indican un atajo secreto para subir. Goku lo toma, pero el pasadizo sale a un lugar inesperado: dentro de un cajón del escritorio de Enma. Desde allí, Goku vuelve a encontrarse en el punto de partida del Camino de la Serpiente: hay que empezar de cero. Pero antes de salir del infierno ha conseguido comerse una de las frutas prohibidas, y ahora corre más rápido y sin cansarse.
Nuestro análisis
Como los demás rellenos de esta etapa, el capítulo no tiene base alguna en el manga de Akira Toriyama: es relleno puro. Pero es un relleno con una identidad clara, que recupera el espíritu de la primera Dragon Ball, cuando Goku era un chaval que resolvía los problemas con el apetito y la ingenuidad más que con la fuerza.
El infierno de Dragon Ball no tiene nada de trágico: es un lugar burocrático y algo cutre, poblado por demonios que luchan a sumo y hacen apuestas. Gozu y Mezu, guardianes ociosos en busca de entretenimiento, forman una buena pareja cómica. El cajón de Enma es el mejor chiste: demuestra que hasta el más allá tiene atajos, y que ninguno lleva muy lejos.
El límite es evidente: la historia no hace avanzar nada, y el espectador que espera a los Saiyan nota el peso de otro relleno más. La fruta que hace a Goku más rápido es una forma elegante de justificar, más adelante, su llegada a casa de Kaito.
Curiosidades
- En el primer doblaje estadounidense, la palabra «Hell» de las camisetas de los dos demonios se borró digitalmente y se sustituyó por HFIL, siglas de Home For Infinite Losers.
- En Japón logró un 17,6 % de cuota de pantalla. El guion es de Katsuyuki Sumisawa y la dirección de Mitsuo Hashimoto.
- Ninguna escena se reutilizó en Dragon Ball Kai.
¿Sabías que…? Los nombres Gozu y Mezu proceden del folclore budista, donde designan a los guardianes del infierno con cabeza de buey y cara de caballo.
Personajes
- Goku
- Gozu y Mezu
- Enma
