
El episodio 61 de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 9 de octubre de 2016 y titulado en España «La ambición de Zamas. ¡Se revela el terrorífico plan Cero Mortales!», es el gran episodio explicativo de la saga, pero con las manos manchadas de sangre. Goku Black y el Zamasu del futuro cuentan cómo han llegado hasta aquí, qué hicieron con los dioses y con la familia de Goku, y de quién es la culpa según ellos. La respuesta hace estallar a Trunks.
Resumen
Black lo aclara todo: es el Zamasu de la línea temporal original, el que mató a Gowasu, y gracias al anillo del tiempo nada de lo que ocurra en el pasado le afecta. Por eso la muerte de su yo joven a manos de Bills no cambió nada. El otro Zamasu es el nativo del futuro de Trunks: igual de asqueado de los mortales, acogió a su doble como el único aliado posible. Juntos usaron las Super Bolas de Dragón para volver inmortal al Zamasu del futuro y luego las destruyeron.
Así empezó el plan Cero Mortales: matar a todos los dioses que pudieran estorbarles y borrar una tras otra las especies mortales, dejando para el final a los terrícolas, los peores de todos por sus guerras y por atreverse a viajar en el tiempo. El combate se reanuda y los dos siguen siendo claramente superiores; cada herida del Zamasu inmortal se cierra al momento.
Entonces el Zamasu del futuro le pregunta a Goku si quiere saber qué fue de su familia. Relata el día del intercambio de cuerpos: Goku estaba en el campo, de repente se vio en el cuerpo de Zamasu, y Black lo mató junto con Chichi y Goten. La rabia permite a Goku dar la vuelta al combate durante unos instantes, pero el desafío solo hace crecer aún más el poder de Black, que lo derriba con una versión mejorada de su hoja de energía.
Trunks da un paso al frente contra Black y le pide a Vegeta que se encargue de Zamasu. Los dos villanos, sin embargo, le echan en cara un pecado mayor que el suyo: haber roto el tabú divino cambiando el pasado. El nuevo anillo del tiempo es la prueba; Goku debía morir de la enfermedad del corazón y, al salvarlo, Trunks hizo posible todo lo demás. Trunks no aguanta más: solo quería salvar a todos, y si eso es pecado, que lo sea. Estalla en una forma de Super Saiyan nunca vista y jura matar a Black.
Nuestro análisis
El episodio funciona porque la crueldad se cuenta en lugar de mostrarse de forma gratuita. El flashback del asesinato de Goku, Chichi y Goten dura apenas unos segundos, pero pesa más que cualquier combate: pocas veces la serie ha escenificado con tanta frialdad la muerte de su protagonista, y lo hace con su propia cara.
La acusación contra Trunks es el golpe maestro del guion. Le da la vuelta a un cuarto de siglo de historia: el chico que salvó el pasado se convierte, a ojos de sus enemigos, en el origen de todo. La lógica es discutible, pero en lo emocional es perfecta, y da a la transformación final un motivo que va más allá de la simple rabia.
Curiosidades
- Guion de Atsuhiro Tomioka y dirección de Takao Iwai, confirmada por la ficha de Toei Animation; 6,0% de cuota de pantalla.
- El flashback del pasado de Trunks, con la muerte de Freezer y la destrucción de C-17 y C-18, reutiliza imágenes de Dragon Ball Kai.
- Es la primera vez que Goku y Vegeta luchan juntos en Super Saiyan Blue, y la primera que un Saiyan recibe un impulso de rabia en esa forma.
- La nueva forma de Trunks no tiene nombre oficial en el anime: los fans la llaman Super Saiyan Rage.
¿Sabías que…? La forma de Trunks mezcla rasgos de otras transformaciones: la corpulencia del Super Saiyan de segundo grado, los rayos del Super Saiyan 2 y un aura que recuerda a la del Blue.
