
El episodio 60 de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 2 de octubre de 2016 y titulado en España «Regreso al futuro. Se revela la auténtica identidad de Black Goku», cumple lo que promete. Tras una larga preparación, Goku Black revela quién es en realidad: no una copia de Goku, sino el propio Zamasu, metido en el cuerpo del Saiyan. Es el giro que redibuja la saga entera, y llega con una última frase escalofriante.
Resumen
A Bills le molesta que nadie crea que la muerte de Zamasu haya arreglado el futuro. Trunks decide ir a comprobarlo, pero antes toca cenar. Bills disfruta de una sopa que, según él, parece vómito de dragón del planeta Gaspa; Goku anuncia que también irá y jura que esta vez no se mareará. Vegeta avisa de que necesitarán una estrategia, no solo semillas senzu. Bills, invitado a ir, se niega: un dios no puede romper el tabú de los viajes en el tiempo.
El pequeño Trunks se pregunta si en el futuro su madre habrá vuelto a la vida. El Trunks adulto le explica las líneas temporales paralelas: en este mundo Goku y Vegeta están vivos, en el suyo murieron, y salvar al Goku del presente no resucitó al suyo. El simple hecho de seguir allí indica que nada ha cambiado, aunque una parte de él espera que un dios que destruye a otro dios pueda alterar las cosas. Antes de irse, le confía la pequeña Mai a su yo niño, para bochorno de ambos.
Bulma le regala a Trunks una cazadora vaquera nueva igual que la antigua y se sube también: si Trunks se queda en el futuro, alguien tendrá que traer de vuelta la máquina. En el vórtice del tiempo, Goku se marea como siempre. Al llegar, la ciudad sigue en ruinas: nada ha cambiado. En el refugio, Mai está herida por ayudar a otros a escapar de Black, y Trunks le da una semilla senzu boca a boca, ante el desconcierto de Goku. Quedan cuatro. Bulma reparte comida, agua y provisiones.
Entonces Goku y los demás perciben que llegan Black y Zamasu y salen a su encuentro. Vegeta tiene un plan mínimo: acabar primero con Black, no por venganza sino por Trunks y por ese mundo, algo que a Black le parece muy poco propio de un Saiyan. Goku anuncia que lo han descubierto todo: Zamasu usó las Super Bolas de Dragón para hacerse inmortal y crear un Goku falso. Black lo corrige. No es una copia: ese es el verdadero cuerpo de Goku, con la mente de Zamasu dentro. Su primer deseo fue intercambiar los cuerpos. ¿Y el Goku de aquel mundo? Lo mató con sus propias manos.
Nuestro análisis
La revelación está preparada con paciencia y se cobra por completo. La serie llevaba unos diez episodios sembrando pistas, del ki de Zamasu a la fascinación de Black por el cuerpo de Goku, y la solución las une todas sin forzar nada. Que Black tenga la voz y los gestos de Goku se convierte de pronto en lo más inquietante de la saga.
La primera mitad es más ligera pero útil: la explicación de las líneas temporales entre los dos Trunks es de las más claras que ha dado Dragon Ball, y el beso con la semilla regala a Mai y Trunks un momento que los fans esperaban.
Curiosidades
- Guion de Atsuhiro Tomioka y dirección de Takahiro Imamura; con un 5,0% de cuota de pantalla, es el dato más bajo entre los episodios 54 y 79.
- Desde este episodio el tema de cierre pasa a ser «Chao Fan MUSIC», de Arukara, hasta el episodio 72.
- En los créditos, el nombre de la animadora clave Saki Ishimoto aparece escrito con un kanji equivocado.
- Goku asegura que nunca ha besado a nadie, algo que Vegeta no se cree viniendo de un hombre casado.
¿Sabías que…? La cazadora que Bulma regala a Trunks recuerda a la que llevaba, con el logotipo de la Capsule Corporation, en su primera aparición en Dragon Ball Z.
