
El episodio 44 de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 22 de mayo de 2016, abre una breve aventura en tres capítulos, totalmente original del anime. Trunks y Goten se esconden por juego en la furgoneta espacial de Monaka y acaban en el planeta Potaufeu, donde una banda de criminales está a punto de liberar un poder sellado desde hace un siglo.
Resumen
En un planeta lejano, un viejo alienígena parecido a un panda practica kung-fu cuando llegan unos intrusos. En la Tierra, mientras tanto, Monaka le entrega a Bulma más dulces espaciales, y ella le pide ayuda con un experimento. Al repartidor le queda una entrega en Potaufeu, pero acepta. Trunks y Goten encuentran la furgoneta abierta y curiosean entre los paquetes, desde una espada hasta una muñeca que se infla sin parar. La compuerta se cierra y, cuando Monaka arranca, no se da cuenta de nada. Los dos llegan medio congelados.
El alienígena es Potage, viejo amigo de Monaka, al que le lleva una revista mensual de artes marciales espaciales. Llegan los intrusos, alienígenas morados decididos a hacerse con el «poder dormido» del planeta. Potage adopta posturas imponentes, pero no está a la altura, y durante la pelea pierde sin darse cuenta un chupete que lleva colgado al cuello. Trunks y Goten repelen a los atacantes, pero su jefe recoge el chupete y captura a Monaka, desmayado del susto. Es la llave de un sello: detrás, en unas ruinas, está el «agua milagrosa», que multiplicaría por cien la fuerza de quien la beba. Potage jura que no existe y que quien rompa el sello será engullido. El jefe lo abre de todos modos, y grita.
Por las cámaras de la Corporación Cápsula, Bulma descubre adónde han ido los chicos y le pide a Jaco que vaya a buscarlos. El patrullero está persiguiendo a Gryll, un delincuente de la raza Sauteana, pero Bulma lo convence con un chantaje: sabe que pintarrajeó una foto del Rey de la Galaxia. Con él viaja Vegeta. Goku, ya recuperado, entrena con Kaito, porque Whis ha desaparecido y no puede llegar al planeta de Bills. En Potaufeu, Vegeta despacha a los secuaces de Gryll, que se deshacen en un líquido morado. La masa líquida lo envuelve, lo escupe sin fuerzas y adopta su forma: una copia de Vegeta.
Nuestro análisis
Después de todo un torneo, una aventura espacial en miniatura es un respiro bienvenido. El episodio recupera el espíritu de las primeras series, con dos críos que se meten en líos por curiosidad y un planeta estrafalario poblado por personajes con nombres de comida, y lo hace con ligereza.
Su punto débil es el ritmo: la primera mitad se recrea demasiado en el viaje y los gags, y la amenaza real solo llega al final. Pero el giro de la copia de Vegeta funciona y deja el capítulo en vilo en el momento justo.
Curiosidades
- Guion de Yoshifumi Fukushima, dirección de Kazuya Karasawa y dirección de animación de Yūichi Karasawa, Yui Kinoshita y Tomoko Kusunoki.
- En Japón tuvo un 5,2% de audiencia.
- Los nombres salen de la cocina francesa: el pot-au-feu es un cocido, el potage una sopa, los Sauteanos vienen de sauté y Gryll de «grill».
- En la radio de la furgoneta se lee la carta de un repartidor espacial que firma «Grand Ponta» y al que le encantan los paquetes frágiles: casi seguro es Monaka, que en el episodio 32 explicó el origen de ese apodo.
- En Hispanoamérica se tituló «¡El sello del planeta Pot-Au-Feu! ¡El secreto del agua sobrenatural es descubierto!».
¿Sabías que…? El líquido azul del experimento de Bulma, en el que colabora Monaka en este episodio, vuelve por sorpresa en la saga de Trunks del futuro: es el combustible de la máquina del tiempo.
