
El episodio 49 de Dragon Ball GT, emitido en Japón el 18 de junio de 1997 y titulado en España «¿¡El enemigo definitivo!? Terror ante la trampa del dragón», presenta el primer combate de verdad de la saga de los dragones malignos. Goku y Pan se enfrentan a Ryan Shinron, el dragón de la bola de dos estrellas: parece el más débil de los siete, pero tiene un truco que vuelve inútil la fuerza de los Saiyan.
Resumen
En una aldea a orillas de un lago, Ryan Shinron jura que es el más fuerte de los dragones malignos. Los hechos dicen otra cosa. Pan lo estrella contra un acantilado y le pide la Bola; él se hincha, Goku espera una transformación y, en cambio, el dragón responde con desdén que transformarse es cosa de cobardes acorralados. Pan lo usa como saco de boxeo, y Goku comenta divertido que la diferencia entre ambos es enorme y que ese dragón le recuerda a Mr. Satán.
Pero algo no cuadra. Pan se cansa cada vez más, mientras el dragón ni siquiera jadea. En un momento dado bloquea todos sus golpes, la golpea en el estómago y estrella a abuelo y nieta el uno contra la otra de un cabezazo. Goku intenta convertirse en Super Saiyan, pero el aura dorada se apaga al instante. Es el propio dragón quien revela el truco: la energía negativa que desprende ha envenenado el lago y roba al aire su fuerza vital. Él no se ha vuelto más fuerte; son ellos los que se han debilitado. Y lo único que hace, dice, es acelerar lo que los humanos ya habían empezado.
Entonces llega la revelación. El dragón pregunta a Goku si se acuerda de Upa. Años atrás, Tao Pai Pai había matado a Bora, el padre del niño, y Goku reunió las siete Bolas para que Upa pudiera recuperarlo. De aquel deseo nació Ryan Shinron, que le da las gracias con sorna a su «creador».
El dragón lanza a Pan contra Goku como una bola de bolos, los alcanza con un rayo que dispara por la boca y los arroja al lago envenenado junto con Giru, que había intentado detenerlo con sus misiles. Es el robot quien los salva: inmune al veneno, arrastra a los dos Saiyan hasta un punto donde un manantial subterráneo mantiene el agua limpia. Allí Goku y Pan recuperan las fuerzas y regresan a la superficie con un Kame Hame Ha. Ryan, que ya soñaba con una Tierra totalmente contaminada, se los encuentra a su espalda; intenta huir, pero un Kame Hame Ha combinado lo desintegra. Solo queda la bola de dos estrellas, que pierde sus grietas y vuelve a ser naranja y entera.
Nuestro análisis
El episodio está construido como una pequeña broma. El dragón que se proclama el más fuerte es un payaso, y sin embargo su poder es el más retorcido de todos: no derrota a sus rivales, los consume. Es una idea que devuelve a GT al espíritu de la primera serie, cuando el Goku niño ganaba entendiendo al enemigo más que superándolo en potencia, y que regala a Giru, tantas veces relegado al papel cómico, un momento decisivo.
El corazón del episodio, sin embargo, es el flashback. Resucitar a Bora fue uno de los gestos más puros del pequeño Goku, un deseo pensado para un amigo y no para sí mismo. Descubrir que precisamente ese deseo engendró un monstruo da a la saga su tema moral: incluso los buenos deseos tienen un coste, y tarde o temprano alguien lo paga. Que el primer dragón encarne la contaminación tampoco es casualidad: cada deseo ensució un poco el mundo, y Ryan Shinron lo hace visible.
Curiosidades
- Guion de Toshinobu Ooi, dirección de Yoshihiro Ueda y dirección de animación de Noboru Koizumi.
- El flashback recupera el episodio 78 de Dragon Ball, en el que Upa pide a Shenlong que resucite a su padre.
- Es la última vez en GT que Goku intenta usar el Super Saiyan original.
- En Hispanoamérica se tituló «El dragón que pelea de una manera diferente».
Personajes
- Goku, Pan y Giru
- Ryan Shinron
- Los habitantes de la aldea
- Upa, Bora y Tao Pai Pai (en el flashback)
