
El episodio 48 de Dragon Ball GT, emitido en Japón el 11 de junio de 1997, abre la última saga de la serie, la de los dragones malignos. La premisa es implacable: cada deseo concedido deja en las Bolas de Dragón un residuo de energía negativa, y Goku y sus amigos las han usado con tanta frecuencia que esa energía nunca tuvo tiempo de disiparse. Las Bolas se han agrietado y, en lugar de Shenlong, aparece un dragón negro que no piensa conceder nada.
Resumen
El dragón invocado al final del episodio anterior es el dragón del humo negro. Pan le exige que conceda su deseo, pero él se ríe, enciende un puro con toda la calma y disfruta del miedo de los presentes. Después se traga las Bolas y se divide en siete dragones que se dispersan por el planeta, dejando una aurora en el cielo.
Kaito contacta por telepatía con el grupo, pero el Kaioshin anciano le quita la palabra y suelta un sermón sobre el abuso de las Bolas. Bulma pierde la paciencia, lo manda callar y los dos acaban discutiendo. Es Kibito Kaioshin quien pone orden y explica el mecanismo: cada deseo genera una cantidad equivalente de energía negativa, que necesita unos cien años para disiparse. El radar de Bulma, sin embargo, permitió encontrarlas siempre enseguida, y la energía se acumuló hasta romperlas. Mr. Popo añade que un dragón parecido apareció en el planeta Eros, y que del planeta, con todas las estrellas de su galaxia, no queda nada.
Acorralada, Bulma culpa primero a Dende, cuyo pueblo conocía los riesgos, y después a Goku, sin el cual nunca habría empezado a buscar las Bolas. Goku no se defiende: asume toda la responsabilidad y decide partir solo. Gohan se ofrece a acompañarlo, pero su padre, confiado en su poder de Super Saiyan 4, lo rechaza.
En pleno vuelo, Goku sigue un rastro de destrucción mientras los dragones se instalan en sus dominios: uno en un volcán, otro entre el hielo, otro en un tornado. Pronto se da cuenta de un problema: percibe la energía de los dragones, pero no las Bolas. Por suerte Pan lo ha seguido a escondidas con Giru y su radar incorporado, y el abuelo tiene que aceptarla. La primera parada es una aldea sepultada en lodo, donde el dragón de la bola de dos estrellas, Ryan Shinron, aterroriza a una mujer. Pan lo derriba de una patada en la cara y, cuando una roca le cae en el pie, el dragón se echa a llorar.
Nuestro análisis
Es uno de los episodios más importantes de GT, porque convierte en trama una pregunta que los fans se hacían desde hacía años: ¿qué precio tienen todos esos deseos? Durante dos series las Bolas fueron una red de seguridad para resucitar a los amigos y borrar catástrofes. Aquí la red se rompe y la factura le llega al propio protagonista. El montaje de deseos pasados, desde las bragas de Oolong hasta las resurrecciones masivas, es un regalo para los fans veteranos, pero también una lista de cargos. Atsushi Maekawa, guionista del final, explicó que quiso que el último enemigo fueran las propias Bolas: al final, los sueños se alcanzan con el esfuerzo humano.
El contraste de tono también funciona: el sermón del Kaioshin anciano y su pelea con Bulma son comedia pura, mientras que la reacción de Goku es seca y adulta. Y el primer dragón, que llora por una piedra en el pie, es una pista falsa deliberada: el peligro, como pronto veremos, no está en su fuerza.
Curiosidades
- Guion de Toshinobu Ooi, dirección de Mitsuo Hashimoto y dirección de animación de Tadayoshi Yamamuro.
- En Hispanoamérica se tituló «¿Shen-long es nuestro enemigo?».
- En Italia se emitió el 5 de noviembre de 2001, y su título italiano escribe el nombre del dragón «Scenron».
¿Sabías que…? En la versión japonesa, el Kaioshin anciano explica que la aparición de los dragones ha aislado la Tierra del resto del universo: por eso ni él ni Kibito Kaioshin pueden acudir en persona.
Personajes
- Goku, Pan y Giru
- Bulma, Gohan, Dende y Mr. Popo
- Kaito, el Kaioshin anciano y Kibito Kaioshin
- El dragón del humo negro
- Los siete dragones malignos, empezando por Ryan Shinron
