
El episodio 31 de Dragon Ball GT, emitido en Japón el 11 de diciembre de 1996, cierra el paréntesis del espacio Sugoroku y vuelve a poner en marcha la saga. Goku descubre que la partida estaba amañada, se libera y empieza a entrenar con el Kaioshin anciano, mientras Pan aterriza en Plant con un plan propio. Al final vuelve una cara muy esperada: Oob.
Resumen
A cuatro casillas de la derrota, Goku lanza sin querer el dado hacia la lava, y el dado chilla. Al segundo intento se transforma en una criaturita que llama llorando a su papá: es el hijo de Sugoro, Shusugoro, y los dos son alienígenas capaces de cambiar de forma, atrapados allí desde hace siglos y acostumbrados a hacer trampa. Goku lo proclama a voz en grito. El espacio Sugoroku no perdona a los tramposos y empieza a derrumbarse. Goku protege a los dos, se da cuenta de que ha recuperado sus poderes y abre una salida con un Kame Hame Ha. Entre los escombros que caen, Kibitoshin llega a tiempo de llevarse a los tres al planeta de los Kaioshin.
Allí Goku se entera de la verdad: Baby está trasladando a la humanidad a Plant, y hasta Dende y Mr. Popo están bajo su control. Quiere marcharse enseguida, pero el Kaioshin anciano lo frena: tal como está no puede ganar, primero tiene que entrenar. El primer ejercicio consiste en moler granos de café, y Goku sospecha que es pura pereza del viejo. Pero entonces empieza a picarle la base de la espalda, y el anciano sonríe.
En la Tierra, Pan ha encontrado la manera de subir a bordo: ella y Mr. Satán se esconden dentro de Majin Boo, que se modela una cara nueva para que nadie lo reconozca. En la cola, Boo coincide con Krilin, que está a punto de partir con toda su familia y casi descubre el disfraz. Boo consigue la plaza número cien, la última de la primera nave, y Krilin se queda en tierra esperando la siguiente.
En Plant, Pan sale del cuerpo de Boo y pasa al contraataque: reparte laxantes entre los humanos para que expulsen los huevos de Baby. El plan parece funcionar hasta que Videl la derriba de una patada; después llega Gohan, y Baby ordena eliminarla. Desde la bola de cristal, Goku lo ve todo y suplica que lo envíen allí. Justo cuando Gohan está a punto de atacar a su propia hija, un muchacho lo aparta de una patada: es Oob, que se ha librado del contagio y anuncia a Baby que ahora su rival es él.
Nuestro análisis
El espacio Sugoroku se resuelve deprisa, y es una suerte: el chiste de los tramposos da para un episodio y medio, no más. Mucho más interesante es el entrenamiento con el Kaioshin anciano, que parece una broma y en realidad prepara el gran giro de la saga. Ese picor en la espalda es una pista colocada con discreción, y quien recuerde el primer Dragon Ball sabe enseguida lo que significa.
La vuelta de Oob, en cambio, enlaza GT con el final de Z. El chico es la reencarnación bondadosa de Majin Boo, el alumno por el que Goku lo dejó todo tras el 28.º Torneo de Artes Marciales, y su entrada en el momento justo lo presenta como el heredero elegido del protagonista. La imagen de Krilin haciendo cola con su familia dice más que cualquier explicación: los amigos de siempre convertidos en pasajeros obedientes.
Curiosidades
- Guion de Atsushi Maekawa, dirección de Yoshihiro Ueda y dirección de animación de Tadayoshi Yamamuro.
- El título completo del doblaje de España es «¡Qué sorpresa! Sugoroku, el gran hundimiento del espacio». En Hispanoamérica se tituló «La destrucción de la dimensión de la oca».
- Es la primera aparición en GT de Krilin, C-18 y Marron; entre la multitud que espera para embarcar también asoma Ox-Satán.
- El sugoroku que da nombre a la dimensión es un juego de mesa japonés con dados y un recorrido de casillas, pariente cercano de la oca.
