
El episodio 61 de Dragon Ball, emitido en Japón el 6 de mayo de 1987, lleva a Goku a lo alto de la Torre de Karin. Allí no le espera un dios majestuoso, sino un pequeño gato blanco con un bastón, Karin, que guarda el Agua Sagrada y no tiene ninguna intención de regalarla. Así empieza uno de los entrenamientos más originales de la serie.
Resumen
Tras la larga escalada, Goku ve por fin la cima y entra en la torre por una abertura del suelo. En la primera sala hay tres vasijas. En la primera, el agua muestra a Bulma preparando el desayuno en la Kame House y quemándose un dedo; en la segunda, Goku vuelve a ver el día en que Chichi le regaló unas flores junto al lago. De la tercera sale un ciempiés rojo gigantesco que lo envuelve y lo estruja, mientras ante sus ojos pasan las caras de sus amigos, de Tao Pai Pai, de Bora y Upa, y luego de personas que aún no conoce, entre ellas el abuelo Gohan. Una voz le explica que ha visto su presente, su pasado y su futuro, y le invita a subir.
En el piso de arriba, Goku encuentra a Karin, que se presenta como una especie de dios gato. Cuando le pide el agua, responde con un acertijo: si crees que existe, existe; si crees que no, no existe. Y, tras un largo silencio, se niega. Lee la mente de Goku, descubre su objetivo, vencer a Tao Pai Pai y resucitar a Bora, y se alegra de que el chico no tenga malas intenciones. La botella está ahí, sobre una estatua: basta con cogerla. Pero cada vez que Goku lo intenta, Karin lo tumba de un bastonazo. Las reglas son sencillas: el agua es suya si consigue quitársela al gato. La persecución dura todo el día y Goku ni siquiera roza la botella. Karin le aconseja que aprenda a leer los movimientos del rival.
En la ciudad, mientras tanto, un cartel celebra los veinte años de carrera de Tao Pai Pai. Un guardia le dispara por la espalda; él lanza un zapato al aire, desvía la bala y mata al segundo hombre. En su hotel de lujo pide huevos crudos de postre y los cuece en la bañera, después de hacer hervir el agua solo con su energía.
Mientras sobre la torre estalla una tormenta, en la Kame House el Maestro Roshi sale bajo la lluvia, se concentra y parte el mar con un rayo lanzado desde el dedo. En la cima, Goku, agotado, pregunta si alguien lo ha conseguido alguna vez. Solo uno, hace trescientos años, responde Karin, que tiene poco más de ochocientos: era el maestro de Goku, reconocible por su estilo. ¿Cuánto tardó? Tres, dice el gato levantando los dedos. ¿Tres minutos? No: tres años.
Nuestro análisis
Es un episodio de transición, pero con un ambiente muy propio. La torre parecía prometer un dios solemne y, en cambio, Akira Toriyama coloca en la cima a un gato perezoso y burlón. El contraste tiene gracia, pero Karin demuestra enseguida que es un maestro serio, que enseña sin explicar.
Las visiones de las vasijas son un añadido del anime que funciona a medias: sugerentes, aunque algo confusas. Resulta más eficaz la escena de Roshi bajo la lluvia, que recuerda al espectador quién es de verdad el viejo maestro justo cuando Karin desvela su hazaña. El remate de los tres años es perfecto: sube la apuesta y prepara el reto de Goku.
Curiosidades
- El episodio adapta la última página del capítulo 87 y el capítulo 88 del manga. En Japón obtuvo un 24,8% de cuota de pantalla.
- En el manga Goku no tiene visiones en las vasijas, no llueve y Roshi no entrena en la playa. También son exclusivos del anime el francotirador y la escena del hotel de Tao Pai Pai.
¿Sabías que…? En la versión japonesa, Tao Pai Pai deja cocer su huevo doce minutos antes de comérselo; el doblaje estadounidense lo reduce a cinco.
Personajes
- Goku
- Karin
- Tao Pai Pai
- Maestro Roshi
- Bulma y Krilin
- Upa
